Del Mediterráneo al Cantábrico, con parada final en las Rías Baixas, la ruta festivalera de agosto que nos propone Repsol vuelve a tocar todos los palos: indie, pop, sonidos urbanos y esa música que se hace grande cuando suena junto al mar. Desde el bullicio playero de Arenal Sound pasando por la energía de Santander Music, hasta un rincón gallego donde la música se vive de otra manera, estas son nuestras recomendaciones para exprimir al máximo cada cita.
PRIMERA PARADA: ARENAL SOUND (30 DE JULIO AL 2 DE AGOSTO)
Hay festivales que se entienden sin playa y festivales que directamente nacen de ella. Arenal Sound pertenece a la segunda categoría: cada verano, la costa de Burriana se transforma en una ciudad temporal de arena, escenarios y noches que empiezan con el sol todavía alto. Cuatro días de música non-stop, un enorme campamento junto al Mediterráneo y un ambiente que mezcla indie, pop y sonidos más urbanos, convierten a este festival en una de las citas imprescindibles del verano en la Comunitat Valenciana. El equipo de HIGHXTAR. ha preparado algunas claves para disfrutar Arenal Sound de principio a fin.
Energía sin descanso
En Arenal Sound, Repsol lleva la energía más allá del escenario y la convierte en parte de la experiencia. El Espacio Repsol ‘Con toda la energía’ es el gran punto de encuentro dentro del recinto: un lugar pensado para disfrutar, descansar y participar en actividades entre concierto y concierto. Allí, el público puede tomarse un café de la mano de Guía Repsol, ponerse a prueba en el túnel del viento con premios, capturar el momento en la piscina de bolas pensada para fotos y contenidos, y recargar tanto el móvil como las propias pilas antes de volver a los conciertos. A esto se suma el Escenario Repsol, uno de los espacios musicales del festival, impulsado con combustible 100% renovable. Como partner energético, Repsol suministra además combustible 100% renovable (HVO) para el resto de escenarios e infraestructuras del recinto, aporta energía solar tanto en el Espacio Repsol como en los puntos de recarga, y pone en marcha una vertiente de movilidad renovable con autobuses lanzadera alimentados con Diésel Nexa de origen 100% renovable. Como colofón, una de las grandes sorpresas de esta edición será un espectáculo de drones firmado por Repsol, concebido como una de las activaciones más especiales del verano que combina tecnología, entretenimiento y espectáculo.

Dónde comer (y beber) antes de bajar a la arena
Burriana no vive solo de su playa: también guarda su propia ración de Soletes, ese sello de Guía Repsol que reconoce a chiringuito, bares, y otros locales sin pretensiones que enamoran por su cercanía, su propuesta apetecible y su buen ambiente. Esta es nuestra selección para reponer fuerzas antes de que empiece la fiesta en Arenal Sound.
Ultramarinos Carmencín
En primera línea de la playa de Burriana, este proyecto más informal del chef Carlos Monsonís se centra en las tapas, el laterío y el vermut. El ambiente es el de un ultramarinos de toda la vida reconvertido en barra de picoteo, con las conservas como grandes protagonistas y el vermut de grifo como bebida de cabecera. Una parada ideal para picotear algo rápido antes de bajar a la arena, sin necesidad de sentarse a comer en serio.
Can Ros
Restaurante familiar con gran tradición cerca del Grao de Burriana, especializado en arroces cocinados a leña de naranjo como se hacía antiguamente. Su plato estrella es la paella valenciana, aunque los arroces de pescado y las albóndigas caseras de ‘coents’ (caracoles de tierra típicos de la zona) con jugo de carne también tienen mucho tirón entre los habituales. El relevo generacional del hijo, Aitor Martínez Ros —subcampeón de España en el Concurso Nacional de Ajoarriero y reconocido en concursos de tapas—, ha metido una vuelta de tuerca técnica sin renunciar a la receta de casa. Ambiente sencillo y familiar, de los que se llenan de vecinos los domingos.
Macadan
Cocina de autor que sorprende por su creatividad sin perder de vista el sabor, en un espacio con un ambiente más cuidado y contemporáneo que el resto de la lista. La propuesta de este Solete se aleja del recetario tradicional de arroces de la zona para apostar por platos de fusión y técnica actual, ideal para quienes quieran alargar la sobremesa con calma antes de la primera noche de conciertos.
Merendero Brisamar 1 (C’an Gato)
En el camí Serratella, un chiringuito de toda la vida, sencillo y tradicional tanto en su aspecto como en su cocina, especializado en producto de mar. Su ensalada de capellán (bacalao curado típico de la zona) y su paella de espardenyes (un tipo de holoturia muy apreciada en la lonja de Burriana) son dos de sus platos más celebrados por quienes ya lo conocen, en un ambiente de chiringuito clásico sin ninguna pretensión.
Para recuperarse del festival
Tras Arenal Sound, se pueden bajar revoluciones en la propia playa de l’Arenal, a apenas un par de kilómetros del recinto. Es la primera parada obligada: dos kilómetros de arena para recuperar horas de sueño perdidas. Quien quiera moverse un poco más puede acercarse al puerto de Burriana, con su lonja y su paseo marítimo, o subir hasta Castellón de la Plana para cerrar el día con un último baño en El Grao. Y para quien prefiera un plan más pausado, Peñíscola y su castillo templario sobre el mar quedan a poco menos de una hora, perfectos para una escapada cultural el día después.
SEGUNDA PARADA: SANTANDER MUSIC (31 DE JULIO Y 1 DE AGOSTO)
Si en el Mediterráneo la fiesta se vive a pie de playa, en el norte cambia de escenario sin perder ni un ápice de energía. Santander Music convierte durante dos noches el corazón de la ciudad cántabra en un gran escenario a cielo abierto, con la bahía de fondo y esa mezcla de indie, pop y sonidos más bailables que ya forma parte del verano santanderino. Dos jornadas intensas, en pleno centro, que se pueden combinar con playa, terrazas y buena mesa sin moverse apenas del casco urbano. Aquí van algunas claves de HIGHXTAR. para aprovechar al máximo la experiencia en Santander Music.
Comodidad con corriente
La propuesta de Repsol en Santander Music está pensada para acompañar al público más allá de los conciertos. Dentro del recinto, los asistentes encuentran una zona chill out concebida como un espacio para hacer una pausa entre actuaciones, descansar y recargar energía, además de puntos para cargar el móvil, uno de los servicios más demandados en cualquier festival. La experiencia suma también la Van Estudio Solar, un espacio en el que el público puede grabar sus propias canciones y acercarse de una forma distinta al proceso creativo musical, convirtiéndose por unos minutos en protagonista de la experiencia. Todo ello se completa con el Escenario Repsol, uno de los espacios musicales del festival, a través del cual la compañía acerca al público una muestra tangible de cómo la energía forma parte de la experiencia cultural y musical. Además de estas propuestas dirigidas al público, Repsol aporta combustible 100% renovable (HVO) para todos los escenarios y energía solar para la recarga de móviles en la zona chill out.

Dónde comer (y tardear) antes de que empiece la música
Santander también luce su propia colección de Soletes Guía Repsol: muchos de ellos en pleno centro, que te despiertan una sonrisa y que recomendaríamos a un amigo. Esta es nuestra selección para moverse por la ciudad antes, durante y después de Santander Music.
La Brújula
En el centro de Santander, célebre por su variedad de tortillas desde primera hora de la mañana, con versiones que van de la clásica de patata a combinaciones más atrevidas. El ambiente es de cafetería de barrio de toda la vida, con parroquianos que desayunan de pie en la barra y una relación calidad-precio que explica sus colas. Perfecto para un desayuno contundente antes de un día largo de festival.
Café del Centro Botín
Instalado en una antigua nave junto al dique de Gamazo que antes se usaba para el mantenimiento de los barcos que amarraban en la zona, en los bajos del propio Centro Botín. Combina arquitectura, mar y una carta en la que destacan el besugo, la marmita con base de patata y pescado de temporada, y la leche frita. Con las velas encendidas al caer la tarde y los ventanales asomando a la bahía, tiene un aire acogedor que contrasta con la rotundidad del edificio industrial que lo alberga. Una parada perfecta antes de bajar al recinto.
La Malinche
Restaurante con Solete en pleno centro santanderino, capitaneado por el cocinero Emilio Gutiérrez, descendiente de los fundadores de la vermutería Solórzano. Su propuesta juega con lo que la propia Guía Repsol define como «fusión cantabrizada»: cucuruchos de pollo, tacos mexicanos, hamburguesa con queso de Cantabria o pan de pita con pollo al curry, todo cocinado al calor de su horno Hosper. Ambiente distendido, con terraza de verano y un punto informal que lo hace tan válido para una cena rápida como para alargar la sobremesa.
Marucho
Taberna marinera típica de Santander con años de recorrido, especializada en marisco y pescado con elaboraciones sencillas y tradicionales: pudin de cabracho, centollo, almejas, percebes, bogavante o unas rabas que son un clásico de la casa. Ambiente de toda la vida, sin artificios, pensado para quien busca producto de calidad antes de bajar a la zona de conciertos.
El Machi
La taberna marinera más antigua de Santander, con más de un siglo de historia a sus espaldas: debe su nombre al vapor Cabo Machichaco, que estalló frente al local en 1893, y en su fachada todavía puede leerse el cartel de «Atención al tren» que recuerda cuando aquí se vendían billetes de ferrocarril además de vermut. Hoy es sinónimo de rabas y de arroces con almejas, nécoras o carabineros que «van todos al horno», además de una jugosa tortilla y postres caseros como la tarta de queso pasiego. Ambiente marinero con solera, junto al puerto, ideal para tapear al atardecer.
Cuando cae la noche
El Paseo de Pereda y la zona de Puertochico concentran buena parte del ambiente nocturno de la ciudad, con terrazas frente a la bahía que se llenan según avanza la noche. Para quien quiera alargar la fiesta más allá del recinto, el entorno del Sardinero suma opciones de ocio nocturno junto al mar, con la playa como testigo silencioso de la fiesta.
Antes y después del festival
El Sardinero y sus playas son la opción más inmediata para un baño reparador con la ciudad de fondo. Quien busque algo más activo puede cruzar en el barco de Los Reginas hasta Somo, una de las mejores playas para iniciarse en el surf en el Cantábrico. Y para una escapada más pausada, Santillana del Mar y su casco histórico medieval quedan a media hora, ideales para cerrar la ruta cántabra con un último paseo tranquilo.
TERCERA PARADA: NÁUTICO DE SAN VICENTE DO MAR (VERANO 2026)
No todos los planes de música de agosto necesitan llamarse festival. En la playa de A Barrosa, en San Vicente do Mar (O Grove, Pontevedra), El Náutico lleva años siendo mucho más que un chiringuito: es un punto de encuentro donde la música en directo se vive de forma íntima, casi de sobremesa, con el Atlántico como único decorado. El equipo de HIGHXTAR. repasa lo que hay que saber para no perderse esta cita gallega.
Experiencia para los asistentes
El Náutico este verano acoge un total de cuatro conciertos vinculados a la colaboración entre Repsol y Warner Music Spain. Estos conciertos sorpresa conectan con el espíritu del recinto, que acoge grandes nombres del pop en un formato íntimo, convirtiendo cada cita en un momento especial e irrepetible para quienes se hagan con una entrada. Los conciertos de Veintiuno y Marlon (en la foto) ya se han celebrado, y todavía quedan por anunciar dos actuaciones muy especiales. La invitación para los seguidores es clara: estar atentos a las próximas sorpresas que llegarán a El Náutico este mes de agosto.
La experiencia se completa con la propuesta gastronómica de Pepe Solla (3 Soles Guía Repsol), que este verano lleva a El Náutico una hamburguesa exclusiva para disfrutar de la música también a través de la gastronomía.

La energía que aporta Repsol
El espacio cuenta con el Escenario Solar Repsol, impulsado mediante energía solar y concebido como uno de los símbolos de esta colaboración entre energía y cultura. Será precisamente en este escenario donde se desarrollen los conciertos asociados a la alianza entre Repsol y Warner Music Spain. La aportación de Repsol va más allá de los conciertos: la compañía suministra a El Náutico energía con garantía de origen 100% renovable, reforzando la apuesta del recinto por soluciones energéticas alternativas vinculadas a la música en directo.
Dónde comer antes (o después) de un concierto
San Vicente do Mar y el entorno de O Grove concentran también su propia ración de Soletes y Soles Guía Repsol, ideales para completar la jornada antes o después de cualquier concierto en El Náutico.
Meloxeira Praia
En la playa de Area da Cruz, entre A Lanzada y El Náutico, este chiringuito gastronómico del chef Álvaro Fuentes ha sido reconocido con un Sol Guía Repsol. Su cocina, con guiños a Perú, se mueve entre ceviches, arroces de marisco y platos que juegan con el producto de las Rías Baixas frente al mar.
O Muiño
Ubicado en la zona de Seixeliño, O Muiño es un Solete que ofrece un ambiente relajado y una terraza espectacular frente al mar. Su carta se basa en la producto fresco de temporada adquirido diariamente en la lonja, destacando platos como la caldeirada de pulpo, el arroz con bogavante y pescados a la brasa.
El Pirata
Con 50 años de historia en la playa de San Vicente do Mar, este restaurante con Solete Guía Repsol situado a pie de mar ofrece una panorámica impresionante. Lo suyo es la gastronomía marinera con toques modernos: combina los pescados y mariscos tradicionales a la brasa (como el rodaballo o el rape) con propuestas contemporáneas que incluyen noodles, tiraditos y sus famosas patatas bravas.
Para quien busque una experiencia gastronómica de otro nivel, muy cerca espera Culler de Pau, el restaurante de Javier Olleros distinguido con Tres Soles Guía Repsol, que convierte el paisaje salvaje de la ría en parte de su propuesta culinaria.
Esto es solo el principio
El propio entorno de San Vicente do Mar invita a quedarse: la playa de A Lanzada, con el Atlántico abierto de fondo, es parada obligada para el baño del día después. Quien quiera algo más de calma puede cruzar hasta la isla de A Toxa, con sus aguas termales y su ambiente de balneario clásico, o acercarse a Cambados, capital del Albariño, para cerrar la ruta gallega con una última copa de vino blanco frente al mar.
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