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La fiebre (imparable) por remodelar los logos de grandes firmas como Yves Saint Laurent, Burberry o Balenciaga ha visto su último cambio en el de Balmain. Los patrones que se siguen son todos iguales: letra sin serif ni ornamentos, y en negrita.

Logos

Los clásicos e icónicos dibujos con los que relacionábamos las marcas más centenarias son cosa del pasado. Sin duda estos cambios, que suponen una pérdida de identidad, son fruto de la inmediatez y la adaptación al voraz mundo digital. Pero los motivos de fondo van mucho más allá. Hemos hablado con un especialista en diseño gráfico, y las conclusiones son principalmente dos:

LO ANTIGUO NO ATRAE A LOS JÓVENES

Pese a que haya por ahí miles de nostálgicos de los logos históricos de las firmas de lujo (me incluyo), las marcas se han visto obligadas a cumplir con el mantra “renovarse o morir”.

Javi Fernández, experto en diseño gráfico, relaciona este cambio con algo muy simple: vinculamos el lujo con lo clásico y lo conservador, “pero el tipo de gente que consume estos productos ha cambiado”. Y lo que es más clave en este asunto es que a las firmas les interesa llegar a un tipo de gente que aún no las consume, “porque equiparan estos logos y las imágenes que proyectan con una señora de 80 años luciendo un abrigo de visón y un perrito, y quieren relacionarlo con otra cosa”, aclara.

Acercarse a un público joven sería el resumen de esta problemática. Una marca puede estar muy de moda, como Yves Saint Laurent, pero su logo aleja a posibles compradores jóvenes. Se trata de diseños minimaly menos significativos, porque no dicen demasiado de la marca, no dan información de la misma.

ADAPTACIÓN TECNOLOGICA

Otro motivo que observa Fernández es que “el rediseño hace pensar en avance y tecnología: moderno y fresco”. Ahora se empieza a relacionar “la tecnología con el poder económico y adquisitivo”, en parte por todos esos “jóvenes que hoy se montan startups tecnológicas y hacen 7 millones en un año, y esto antes no pasaba”.

Además, hay otro motivo de fondo latente, y es que hoy todo, absolutamente todo pasa por el mundo tecnológico. Con lo que aunque seas BalenciagaBerluti, si no te subes al carro digital, tarde o temprano la nostalgia te perjudicará.