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El arte de performance se ha convertido en una de las formas más reconocidas de expresión creativa del siglo XXI. Un nuevo libro de Thames & Hudson, titulado Performance Now, sostiene que este tipo de arte es “un vehículo cada vez más esencial para comunicar ideas en todo el mundo en el nuevo milenio“.

Performance Now

Pussy Riot, “Punk Prayer” (2012). Red Square, Moscow

Compilado por RoseLee Goldberg (@roseleegoldberg), una de las curadoras más conocidas del arte contemporáneo, el libro ofrece un amplio estudio de los artistas de performance más innovadores que viven y trabajan en la actualidad. Entre ellos: Marina Abramović, la artista cubana Tania Bruguera o los directores de cine Matthew Barney y Omer Fast.

Performance Now

Otobong Nkanga, “DIAOPTASIA” (2015). Tate Modern, London

Con la proliferación del cine y los medios sociales, esta forma de expresión ya no es sólo una forma de arte en vivo, sino algo que se puede transmitir a través de las fronteras continentales. El libro de Goldberg está dedicado a una serie de artistas de Oriente Medio, entre ellos Yael Bartana, Sigalit Landau y Lida Abdul, cuya obra utiliza la performance para crear un espacio imaginativo que se enfrenta a los traumas de la separación y la guerra.

Performance Now

Eddie Peake, “Endymion” (2013)

A través de un extenso compendio de imágenes y análisis, Performance Now defiende el potencial radical del arte en vivo. La performance es celebrada no sólo como una forma de arte visual sino como un “lenguaje global

via: dazed