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La era de Elon Musk sólo acaba de empezar, y ya parece haber acabado con todo. Si ponemos el foco en la comunidad de la moda en sí, podemos ver como esta está iniciando el éxodo hacia otras redes sociales o espacios virtuales seguros en los que exista verdaderamente la libertad de expresión, o donde al menos sólo se coarte de manera encubierta. ¿Dónde se reunirá entonces la industria de la moda tras la caída de Twitter?

En menos de un mes, Musk ha revolucionado la red social con una oleada de despidos que alcanzan la media plantilla, así como la revisión de su sistema de verificación con el que implementaba un pago de 8 dólares al mes por el ticket azul, que acabó deteniendo tras la proliferación de cuentas paródicas que difundían información errónea. Dentro de este nuevo sistema confuso y sombrío que roza la supremacía, las cuentas falsas y la desinformación emergen de nuevo para desatar el caos.

Balenciaga fue la primera casa high-end en eliminar su cuenta y abandonar la plataforma, tras haber aumentado sus inversiones previas a la entrada de Musk, así como renunciando a sus más de 950.000 seguidores. Un movimiento con el que escapar de la toxicidad de la red social, que están siguiendo otras empresas como General Motors, Dyson o Reuters. Ahora, el círculo de la moda deberá decidir si abandonar la plataforma en la que, en su día, podían ofrecer críticas o comentar desfiles, más allá de amplificar su alcance mediante estrategias de marketing, lanzamientos o trucos.

A pesar de toda la controversia proyectada por la plataforma, no todas las casas de lujo o de moda pueden emprender ese movimiento nómada. Para Balenciaga en sí, Twitter no le proporciona un gran impacto en su estrategia social, ya que únicamente utiliza su cuenta para compartir imágenes de las campañas o de las pasarelas, o para anunciar próximos lanzamientos. En cambio, para aquellos que han encontrado en Twitter una herramienta eficaz, las turbulencias presentes en la actualidad aún no suponen una razón de peso para abandonarla.

ALTERNATIVAS A TWITTER

A pesar de no ser la red social por antonomasia de la comunidad de la moda, Twitter abrió espacio para esos debates e intercambios de opinión centrados en la palabra. Pero ahora todo se transforma y fluctúa, mientras las cuentas de Twitter van desapareciendo y cerrando sesión, para habitar otras islas virtuales como Tumblr o Clubhouse.

De hecho, tras desatarse el caos, Tumblr empezó a publicar propuestas para atraer de nuevo a la juventud, incluyendo la reintroducción del contenido de desnudos que había determinado su éxito. Otros, en cambio, decidieron mudarse a Mastodon: una red de código abierto que ha acogido a más de un millón de usuarios. Y es que, según Vogue Business, ya están empezando a surgir nuevos servidores que atienden a los refugiados de la moda como Journal. Host o FashionSocial.host.

La realidad es que aún desconocemos cuál será el destino de Twitter, a pesar de los presagios existentes en internet, en particular, y en la sociedad en general. Y es que, a pesar de que el movimiento disruptivo lo iniciase Balenciaga, como la gran firma de culto actual, el resto de marcas tendrá que sopesar el valor de la plataforma para su negocio antes de decidir si siguen la estela de la firma de lujo.

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