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SHEIN vuelve a activar las alarmas sociales por mala conducta. El nuevo documental de Channel 4 se adentra en los entresijos de su escenario hostil y regresivo para sacar a la luz violaciones éticas y laborales como la siguiente: sus empleados cobran menos de 3 peniques por prenda en jornadas de hasta 18 horas. ¿Cuál es entonces el coste real de la moda rápida?

Que SHEIN siga operando en el siglo XXI de esta manera es tan sólo un reflejo más del capitalismo estructural en su máxima expresión. De un sistema blanqueado por el “greenwashing” en el que lo que prevalece es la ambición y el dinero, más allá de las condiciones laborales o la emergencia climática.

El nuevo documental “Untold: Inside the Shein Machine” expone así de manera encubierta todas las condiciones deplorables a las que están sometidos los empleados de la empresa fundada en Nanjing en 2008. Pues bien, muchos de sus trabajadores ni siquiera cuentan con un salario fijo, y cobran 0,27 yuanes (3 peniques) por prenda confeccionada. Aunque su obra satánica no acaba ahí: los empleados sólo tienen un día libre al mes, con turnos de hasta 18 horas consecutivas. Además, si comentan un error, su salario puede verse reducido.

UNA REGRESIÓN EN DERECHOS CONQUISTADOS

En este sentido, algunos de los trabajadores de sus fábricas de Guangzhou (China) producen una media de 500 prendas al día por 500 libras al mes. Eso sí, únicamente los que tienen «la suerte» de poseer un contrato regular. Esa praxis condenable, conectada a otras estrategias en la cadena de suministro como la sobreproducción o la digitalización de su proceso de diseño basado en algoritmos, son las que precisamente han convertido a SHEIN en el mayor imperio del ultra fast fashion, con una valoración de 100.000 millones de libras.

El gigante chino vuelve así a mancharse de sangre, tras otras acusaciones en el pasado como la del grupo suizo de defensa Public Eye, que desenmascaró casos de explotación laboral, con turnos de más de 75 horas semanales, entre ventanas enrejadas y sin salidas de emergencia. Se trata, por lo tanto, de un nuevo caso de violación de derechos humanos que podría suponer graves consecuencias legales para los empleados implicados en la investigación de Channel 4. Más allá del hecho de perder sus puestos de trabajo.

La sobreproducción, la quema textil en grandes vertederos, y en general el abuso climático que ejerce SHEIN contra el planeta acaban de cerrar el círculo de toxicidad de esta empresa que podría estar al borde del abismo. Aunque puede que todo esto tan sólo sea un escándalo más de internet que se pierda o disuelva en su inmensidad de datos, y por ende, de la memoria colectiva en unas semanas.

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