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Su nombre se erige a raíz de una fusión creativa entre mitología y signos del zodiaco. Con catorce años, KYNE ya empezaba a experimentar con la música, y en 2016 a proyectar el resultado en el infinito océano de internet. Mixtapes como ‘Indigo Child’ se encuentran precisamente en esa fase de apertura, en ese archive musical que mezcla géneros y subversión en el mismo plano.

Su energía viene de la libertad, que materializa en el universo artístico multidisciplinar que preside. Sus influencias eclécticas se suspenden entre sonidos de hip-hop, jazz, reggaeton, R&B, trap o soul, creando una colisión de euforia que ha dado lugar a colaboraciones con creativos como Dano, EPS como “Collapse” o temas como “Goliat y David”, de sus últimas creaciones.

A día de hoy, sigue alimentando el hambre cultural y abriendo vías escapistas a través de dos lenguajes universales, la música y el feminismo. En “El Final”, vuelve a desplegar su versatilidad explorando nuevos sonidos como el latin soul, dando paso a una historia de amor y desamor narrada en la misma trama por el director argentino Bruno Zaffora.

Hablamos con KYNE (@imkyne) sobre su nuevo single, carrera, referencias y visión actual de la escena y del arte en plena era líquida.

Highxtar (H)  Has vivido el boom de la escena musical nacional de la última década. ¿Kyne forma parte de esa revolución?

Kyne – Directa o indirectamente sin duda, en definitiva llevo unos 5 años haciendo música con lo cual he podido vivir muchos de los cambios trascendentales que han ido haciendo evolucionar el panorama. Se han incorporado muchos géneros nuevos en nuestra escena y otros se han establecido lo cual a pre establecido unas nuevas bases, han aparecido muchos artistas… En definitiva, por fin se está consolidando la industria musical en el país.

H – ¿Qué mujeres en la música te han guiado (y estimulado) a lo largo del viaje? ¿Qué artistas siguen permaneciendo en tus playlists, y -quizás- siempre lo harán?

K – Por ejemplo, Lauryn Hill, Destiny’s Child y Kim Burrell como escuela y guías vocales, Kehlani, Summer Walker o Beyonce como creativas, ejecutoras y soñadoras y SZA y Rihanna como diosa creativa, entre muchas otras. Anastacia, Jojo, Christina Aguilera, Billie Holliday… Todas ellas me han acompañado y parece que lo seguirán haciendo.

Hablamos w/ KYNE

H – Tus temas fluctúan entre el R&B, trap, hip hop o el soul. ¿Existe algún género que mejor represente / acompañe tu mensaje y energía?

K – Hay varios géneros que acogen mi esencia en muchos sentidos, y estos sin duda lo hacen, pero estoy descubriendo que hay muchos más que también me lo permiten como el afrobeat, el pop o el reggaeton.

H – El parón cultural se ha movido entre dos vertientes: la autodestrucción creativa o el autocrecimiento. Al estar pasando por episodios de encierros y coartación de libertades, al no estar viviendo la normalidad, ¿de dónde nace ahora la inspiración?

K – Por mucho que muchas cosas hayan cambiado, uno sigue viviendo experiencias intensas que le nutren y que pueden ser caldo de cultivo para crear, en mi caso en forma de canciones y siempre desde el sentimiento con el que vivo las cosas. Mi cabeza y corazón no han parado, ¿por qué lo iba a hacer mi arte? Yo sigo viviendo cosas que me inspiran tanto como antes o más y el ser fiel a mi necesidad de hacer algo con ello, me predispone a que el contexto no me limite en muchos casos y simplemente siga atenta a todo lo bueno y creativo que puedo extraer de ello.

H – ¿Cómo te imaginas la música post-pandémica? ¿Crees que se va a producir una especie de renacer, como ha pasado en la moda, que va a cambiar respecto a como se hacía antes, o que (al menos) la sentiremos de una manera distinta?

K – Creo que aún está todo por ver y que el cambio es constante y cada vez más rápido y drástico. Creo que no nos lo imaginamos. Pero sé que lo bueno suele permanecer un poco más. En definitiva, sin duda, no solo pienso que habrá un renacer sino varios en lo que nos queda.

H – ¿Qué le dirías a los haters del auto-tune y de la música en catalán?

K – Que espabilen jajaja, el auto-tune es un efecto como cualquier otro que forma parte de todas esas herramientas que nos ayudan a hacer sonar las cosas como queremos y está presente en la gran mayoría de música que se escucha por lo menos desde los 2000, nos demos cuenta o no, ya que dependerá de qué tanta cantidad le pones. Como muchos otros como la reverb, el delay… personalmente veo un poco absurdo odiar un efecto o herramienta. Otra cosa es que no lo disfrutes o te agrade, en ese caso simplemente les diría que no escuchen lo que no les guste y que no pierdan tiempo en criticar algo útil que seguirá existiendo.

Y respecto a la música en catalán… qué decir, para gustos colores. Básicamente reitero lo anterior, una lengua viva en el mundo como muchas otras, ergo cultura, algo útil y vehicular. Yo tampoco escucho música de Malasia pero, de nuevo, me parecería absurdo perder tiempo odiándola o pretendiendo que no existiera.

H – En una era líquida en la que los hits o el hype parecen serlo todo, qué le responderías al dilema del arte: ¿venderse para sobrevivir o morir libre?

K – Si uno no hace lo que siente se muere por dentro. Hay que buscar el equilibrio propio entre la honestidad a uno mismo y esa supervivencia, entre ceder ante cosas más forzadas o decidir y perseguir lo que se defiende.

También creo mucho en nuestra capacidad de manifestar realidades en este mundo tan loco y maravilloso a la vez, en las que estemos relativamente en paz con esta cuestión. Ojalá no se trate de esas dos opciones, creo en una tercera, en un equilibro interno.

H – Has creado una imagen poderosa que va más allá de un concepto meramente musical. Aparte de cantar, exploras otros campos en constante conexión como el estilismo o la producción. ¿Cómo definirías tu estética y ética global?

K – Me considero bastante camaleónica en el sentido estético, no creo caber en un estilo concreto pero oscilo entre lo deportivo, lo classy, lo casual, lo grunge, lo maquinero, lo piji… Casi siempre mezclándolo todo a la vez. En general me gusta ir pivona pero muy a mi manera.

Para entenderlo mejor me representa la naturalidad, espontaneidad, las ganas, las ilusión, el criterio propio y el ir a más y cuestionarlo todo. Eso es lo que defiendo y transmito en cada cosa que hago. Es complicado clasificarlo más allá de eso. También defiendo el costumbrismo y el aprovechamiento.

Paralelamente, intento entender otras realidades y criterios interesantes, y eso me lleva a estar en constante cambio, exploro todos los días y procuro aprender de todo al máximo en pro a conocerme más y mejor.

H – ¿Con qué temas sueles conectar de manera directa a la hora de crear? ¿Se trata más de un proceso de introspección o de inspiración?

K – Estoy en una etapa en la que me surge narrar historias personales y que tienen que ver con las relaciones de cualquier tipo, aunque generalmente amorosas por decirlo de algún modo. Es una mezcla ya que lo que me inspira son los temas de los que hablo, es decir, las vivencias, pero lo que me permite acabar de crearlos es la introspección.

H – Abres el 2021 con el single “El Final”, en el que observamos cómo experimentas con nuevos sonidos y colocas tu voz en un primer plano. ¿Qué significa este tema para ti, y qué podemos ver en él que no hayamos visto hasta ahora?

K – Surge de un momento bastante clave para mi, en el que me di cuenta de muchas cosas que me han hecho cambiar y tomar “X” decisiones. Como decís, es un cambio de sonido en el que me he sentido super cómoda y he podido crear algo diferente a lo que he hecho hasta ahora, sobre todo por desde que condiciones se creó, en todos los sentidos. Es un tema con una intimidad y delicadeza típicas de lo que yo haría en un acústico, encima de una producción de Lucas muy bailonguera y uplifting, básicamente. Very cute. Very special.

H – En medio del caos, ¿qué proyectos y/o esperanzas tienes para el futuro?

K – Quiero que esta realidad que estoy construyendo cada día sea más normal y cotidiana y me lleve a otras etapas. Mis planes son hacer música y hacer música, en diferentes formatos y con diferentes artistas, productores. Quiero que mi día a día sea estar rompiéndome la cabeza por esto con otra gente que lo vive igual. Se vienen muchas canciones, mixtapes, álbumes, llámalo como quieras, pero se viene mucha música.

CRÉDITOS

Producer: LUCAS OTERO
Mixed & Mastered: THE GROOVE SOUND
Director: BRUNO ZAFFORA
Photo: SANTI OTÁLORA