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Recientemente, el artista OKUDA ha intervenido artísticamente en el faro de Ajo en Cantabria. El llamativo mural ocupa toda la superficie del faro. Así, muchos se han referido a él como “atropello patrimonial”. Sin embargo, creemos que esta expresión artística ha elevado el sentido de este antiguo faro de hormigón. 

OKUDA

Hasta el momento, el faro de Ajo de Cantabria lucía un sobrio color blanco característico de la arquitectura industrial. Así, y por encargo de la Autoridad Portuaria de la región, y aprobado por el presidente de la Comunidad Miguel Ángel Revilla, OKUDA (@okudart) ha transformado su aspecto. Un gran mural, pintado con 72 llamativos colores, recubren la fachada. Así, toda una polémica gira ahora entorno al artista, a la obra y a las autoridades.

“Atropello Patrimonial”. Así fue como lo calificó la coalición de Izquierda Unida de Cantabria. Además, incapaces de entender el proceso de cambio del patrimonio y de la cultura, han llevado el caso ante la fiscalía.

Ahora nosotros preguntamos: ¿dónde residen los límites del arte?, ¿qué se considera intervención artística y qué daño patrimonial? Quizá, quien mejor sepa responder a estas preguntas sean los propios artistas y su rigor profesional. Con total seguridad, si se hubiera tenido que derribar la estructura el proyecto no habría sido aceptado. Pero, y teniendo en cuenta que tan solo se ha modificado el aspecto de la fachada, no vemos el problema.

OKUDA

Además, el Arte Contemporáneo ha dignificado la relación obra-artista. También la historia ha retratado sus polémicas. Es el caso de Christo y Jean Claude, promotores del Land Art y pioneros en la intervención artística de edificios y monumentos públicos.

Puedes ver a continuación el vídeo del proceso dirigido por Blas Egea: