Onitsuka Tiger presentó en Milán su colección Primavera/Verano 2027 con una propuesta construida alrededor del movimiento, la velocidad y la cultura del motor. Bajo la dirección creativa de Andrea Pompilio, la firma volvió a demostrar que su evolución pasa por ampliar los códigos del sportswear y llevarlos hacia un terreno mucho más amplio, donde la sastrería, la sensualidad, las referencias urbanas y la identidad japonesa conviven dentro de un mismo lenguaje.
Desde el primer momento, la puesta en escena marcaba el tono del desfile. El espacio recreaba una pequeña ciudad atravesada por elementos cotidianos y referencias urbanas, mientras el sonido de los motores introducía una energía casi cinematográfica. En el centro aparecía uno de los grandes protagonistas de la temporada: la colaboración entre Onitsuka Tiger y Honda, que encontró en Milán su primera expresión visible a través de la Onitsuka Tiger Honda Mid Sports Concept, presentada en Tiger Yellow y convertida en un elemento clave dentro del show.
Onitsuka Tiger y Honda
Honda nació en 1948 y Onitsuka Tiger en 1949, y aunque pertenecen a universos distintos, las dos han construido buena parte de su identidad alrededor del rendimiento, la precisión técnica y una idea muy concreta de movimiento. Esa conexión se trasladó a la colección mediante chaquetas racing, materiales técnicos, mesh, cuero y referencias visuales vinculadas al motocross, pero siempre reinterpretadas desde una perspectiva mucho más urbana.
Pompilio evitó convertir el desfile en un ejercicio literal de motorsport. En lugar de apoyarse únicamente en la estética del circuito, introdujo elementos que rompían como blusas con lazos, transparencias, encajes, flores, terciopelos y referencias a la lingerie. La tensión entre ambos mundos dio forma a algunos de los mejores looks de la colección, especialmente cuando las piezas más funcionales se encontraban con siluetas más delicadas o cuando una prenda de inspiración biker convivía con detalles asociados a un imaginario mucho más romántico.
El contraste como hilo de la colección
La sastrería aparece junto al track pant, las prendas de cuero se combinan con tejidos ligeros y las referencias deportivas se integran dentro de looks que se alejan por completo de la idea tradicional de ropa atlética.
Los blazers, las chaquetas estructuradas y las proporciones más formales ayudan a equilibrar una colección cargada de estímulos visuales. Frente a ellos, los pantalones deportivos, los shorts y las bandas laterales mantienen vivo el ADN original de la marca. Esa convivencia entre tailoring y sportswear permite que las prendas se muevan entre registros distintos sin perder coherencia.
Más allá de su icónica sneaker
Durante años, la imagen de Onitsuka Tiger estuvo ligada casi inevitablemente a sus modelos de calzado más reconocibles, especialmente la Mexico 66. Sin embargo, la evolución de la firma apunta desde hace tiempo hacia una visión más completa del armario, y SS27 refuerza esa dirección con una colección en la que el footwear sigue siendo importante, pero deja de asumir por sí solo todo el peso de la identidad de marca.
Sobre la pasarela aparecieron mocasines atravesados por las Tiger Stripes, zapatos de perfil bajo, construcciones híbridas, botas, tacones y acabados metálicos. Algunos diseños incorporaban referencias gráficas relacionadas con Honda, reforzando la idea de colaboración sin convertirla en un ejercicio evidente de co-branding.
Glenn Martens se despide de Diesel con la colección SS27 en Milán.
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