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El mercado de reventa de segunda mano, sincronizado con el espíritu del tiempo y glorifiado por las nuevas generaciones, está revolucionando la industria y la manera de consumir moda. A consecuencia de su poderoso efecto, infinidad de plataformas como Vinted, Vestiaire Collective, Grailed o The RealReal están reinventando la esencia del lujo, mientras generan una nueva burbuja contemporánea en la que empieza a aflorar el desequilibrio entre la oferta y la demanda.

Ese cambio generacional ha llevado a que la sociedad compre moda de segunda mano, en búsqueda de piezas de archivo o raras, así como de otras novedades del mercado que pueden encontrar a precios mucho más “asequibles” que sus originales. Y es que, el mercado de segunda mano está creciendo a un ritmo tres veces superior al de la ropa de primera mano, con una tasación que podría llegar a los 81.000 millones en los próximos cuatro años, según un informe de ThredUp publicado este verano.

LA ASCENSIÓN DESORBITADA DEL SECOND HAND

Ante ese paradigma en el que la demanda está en auge y en crecimiento constante, debería elevarse la escasez de vendedores para alcanzar el equilibrio. Una tendencia que esclarece un informe de Morning Consult recogido por NSS, que pone de manifiesto lo siguiente: “el 37% de los encuestados tiene previsto comprar más artículos de segunda mano el año que viene, y otro 44% piensa comprar lo mismo que el año pasado; sólo el 26% tiene previsto vender más y el 42% piensa vender lo mismo. Los porcentajes de los que quieren comprar y vender menos, por otra parte, son equivalentes, mientras que el número de los que no están interesados en comprar, un 8%, es muy superior al de los que no están interesados en vender, que es del 19%.

Ese desajuste entre la oferta y la demanda queda reflejado asimismo en otro informe llevado a cabo por la misma agencia, que muestra el creciente desinterés en la venta y la alta motivación en la compra. Tanto es así que durante los cuatro primeros meses de 2022, el 44% de los consumidores estadounidenses compraron productos de segunda mano, mientras que sólo el 24% los vendió.

El universo de la reventa debe, por lo tanto, expandirse para poder satisfacer toda esa demanda meteórica, que está a punto de alcanzar las cotas del fast-fashion, en medio de la recesión colectiva y del gran revival de la moda de archivo.

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