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Después de comprar algo menos de una décima parte de Twitter hace un mes, por fin el CEO de Tesla y SpaceX es el nuevo dueño de la plataforma. ¿Por qué el hombre más rico mundo quiere tener en control de una de las redes sociales más populares del momento?

Elon Musk ha sido durante mucho tiempo uno de los usuarios más activos en Twitter. Su cuenta es una de las más mediáticas del momento, tanto por la información exclusiva que proporciona sobre sus empresas, como por las encuestas o comentarios que suelta. Ahora, además de ser popular en la red, se ha hecho con el control total de la plataforma por 44.000 millones de dólares.

Twitter es una red social con varias magnitudes inferior a otras en cuanto a número de usuarios, pero con una influencia y una capacidad de marcar la agenda como ninguna otra. Los temas que se debaten en esta aplicación tienen una gran difusión en los media. Y es que ninguna otra plataforma consigue tanta interacción entre políticos, periodistas e instituciones de toda índole.

Para Musk, Twitter está desaprovechado porque no es capaz de convertir su capacidad de influencia en un negocio rentable de forma sostenida. El magnate quiere añadir un botón para poder modificar los contenidos una vez publicados; aceptar pagos en criptomonedas (para pagar anuncios o promociones); o actuar contra los bots que publican spam en el timeline de los usuarios.

El CEO de Tesla y SpaceX ha anunciado su intención de ofrecer en abierto el algoritmo de Twitter: esto significa que cualquier persona podrá ver de qué forma se procesan las publicaciones, cuáles se consideran prioritarias y según qué criterios, por qué aparecen los anuncios en nuestro timeline… Y es que Elon Musk se declara como «un absolutista de la libertad de expresión».

https://twitter.com/elonmusk/status/1518677066325053441?s=20&t=ksY4q-n-93M_ZWcAwtqc7A

Las voces más críticas han ido alertando de lo peligroso de este enfoque, desde las consecuencias de permitir que proliferen los discursos de odio hasta el momento en que esta libertad de expresión colisiona con los Derechos Humanos. También hay que ver cómo entiende Elon Musk de forma exacta esta libertad de expresión sin límites.

A partir de ahora, ¿cuál será la estrategia para combatir las noticias falsas y la desinformación? Si Musk utiliza el argumento de la libertad de expresión para defender que todas las opiniones son publicables, ¿significa que Donald Trump recuperaría su perfil en Twitter? (Su cuenta fue suspendida por incitar a la violencia y defender el asalto al Capitolio).

Además de la preocupación sobre la libertad de expresión, también hay dudas sobre la privacidad de los usuarios: ¿Twitter seguirá siendo una aplicación gratuita? ¿Los usuarios deberán pagar para que sus datos personales no sean tratados con fines comerciales? Además, podría utilizar su poder para ocultar información que no le interesa o vetar opiniones negativas sobre él.

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