READ IN: English

El impacto medioambiental de la industria de la moda no es tan evidente como, por ejemplo, el consumo de plásticos o la polución del aire en las ciudades. Aún así, el sector representa un 10% de las emisiones de CO2 en todo el mundo, y se coloca como el segundo mayor consumidor de agua. Sin olvidar que, el 85% de los textiles acaban en los vertederos cada año. Burberry quiere frenar esta tendencia y lanza la colección SS20 sostenible.

Los datos son devastadores, por lo que es urgente y primordial que las grandes firmas reformulen sus métodos de producción. “Re-Burberry” se construye bajo las bases del cambio. Las 26 piezas de Primavera-Verano para hombre y mujer son la prueba de que una fabricación más solidaria con el planeta es posible. Burberry busca globalizar este sistema en todas las categorías de sus productos clave. Este proceso sostenible se verificará en el etiquetado donde aparecerán las credenciales ambientales.

Burberry

Etiquetas de color pistacho se han dispuesto de forma exclusiva en la colección “Re-Burberry”. En ella se detalla cómo la prenda cumple con una serie de criterios calificados como “naturaleza positiva”. Con otras palabras, la casa inglesa informa a sus clientes de la cantidad de algodón orgánico o fibra reutiliza aplicada. Incluirá, también, el cumplimiento de las normas de emisiones de carbono y las iniciativas sociales para sus trabajadores. La colección ya está disponible en la tienda online de la firma.

La edición cubre tanto ropa como accesorios diseñados con un enfoque natural y ecológico. Las gafas han sido elaboradas a partir de un acetato pionero de base biológica. Las prendas exteriores se han confeccionado con nylon reciclado hecho de redes de pesca, restos de tela, bolsas y plásticos industriales. Burberry no ha sido el primero en utilizar este material reciclado, “Re-Nylon” fue un proyecto sostenible aplicado en las colecciones de Prada.

Actualmente, dos tercios de los productos de Burberry son de carácter sostenible, aunque la etiqueta espera que en 2022 el porcentaje se eleve llegando prácticamente al 100% de su fabricación. Es importante cuidar el mundo en el que vivimos y, desde luego, las pequeñas acciones cuentan, pero son las grandes empresas las que deben ser aún más respetuosas.