HIGHXTAR. asistió como medio invitado a la restringida proyección en la que Charli XCX se estrena como directora y abre las puertas a una era creativa más adulta pero igual de excitante
El pasado viernes 10 de julio por la tarde, el Pequeño Cine Estudio de Madrid se convirtió, durante casi una hora, en el centro neurálgico del universo Charli XCX. La sala, apenas un centenar de butacas, fue una de las elegidas en todo el mundo —junto a otras como el mítico Metrograph de Nueva York— para proyectar en pase exclusivo el documental que acompaña el lanzamiento de su nuevo disco, Music, Fashion, Film, que verá la luz el próximo 24 de julio. HIGHXTAR. acudió por invitación de la discográfica.
Tras aguantar una larga cola desde primera hora de la mañana, decenas de fans se quedaron fuera. Quienes logramos acceder, vimos nuestro móvil ‘secuestrado’ a la entrada (nos lo devolverían luego), para preservar el misterio y centrar la atención en el momento. A cambio, repartían una bolsa de regalo con camiseta, póster y un cuaderno con bolígrafo personalizados para tomar notas durante la proyección. Algo complicado, porque el documental, dirigido por la propia Charli XCX en un blanco y negro poroso que recuerda inevitablemente al estilo de Anton Corbijn (mítico cómplice visual de U2, Depeche Mode o Joy Division), apenas te deja despegar la vista de la pantalla.
A partir de lo que retuvo nuestra retina, hemos compuesto este pequeño manual de instrucciones que funciona como adelanto visual y emocional de su octavo álbum de estudio. Esto es lo que hemos aprendido de la nueva Charli XCX.
1. La importancia de aprender y respetar a tus mayores
Si algo deja claro tanto el documental como la portada del disco es que Charli XCX ha decidido rodearse, en esta nueva era, de veteranos. La carátula de Music, Fashion, Film reúne en una sola imagen a tres leyendas de tres mundos distintos: el músico John Cale (histórico de la Velvet Underground y colaborador reciente de Charli en la banda sonora de Cumbres borrascosas), el diseñador Marc Jacobs y el cineasta Martin Scorsese, uno por cada palabra del título. Para sorpresa de los espectadores, el documental revela que el disco se cierra con un tema, No one lasts forever, en el que colabora nada menos que David Cronenberg, el padre del body horror, cuya voz y presencia ponen el cierre experimental también al documental. En la pieza, el cineasta aparece grabándose a sí mismo en un crudo primerísimo plano, cámara casera en mano, antes de dar paso a un aluvión de ruidismo e imágenes de su propia obra: desde Rabia (1977), su primera película, hasta la adaptación de El almuerzo desnudo (1991), de William Burroughs. Este encuentro entra la cantante y el maestro de lo inquietante no es casualidad: Charli ya tituló un disco anterior Crash (2022) como guiño directo a la película homónima de Cronenberg (adaptación de otro lúcido analista del mundo con el que estamos acabando, el escritor J. G. Ballard), y ha explicado en distintas entrevistas que referenciarlo es casi inevitable cuando se trabaja con la idea de una versión hipersexualizada y peligrosa de sí misma.

2. La vuelta al rock (aunque ella lo niegue)
Sonoramente, el documental confirma lo que ya intuíamos por los adelantos: Charli XCX se aleja del universo hyperpop y de pista de baile de Brat para adentrarse en un terreno mucho más guitarrero y con aire noventero, con ecos de Nirvana o de Garbage —cuesta no pensar en la aprobación de Shirley Manson escuchando algunos de estos temas—. Sin embargo, la propia artista se ha empeñado en matizar el término ‘disco de rock’ prácticamente desde que lo pronunció por primera vez. A ver, Charli, que el primer single se titula Rock music 😉
En una entrevista con British Vogue, la cantante llegó a decir que la pista de baile estaba muerta y que ahora tocaba hacer música de rock, para después desdecirse en su cuenta de Instagram asegurando que nunca dijo estar haciendo un disco de rock, a secas. Ella misma lo ha resumido de otra manera: no es un disco de rock, es un disco de Charli XCX, fusión y variantes incluidas; aunque el documental deje pocas dudas sobre el peso de las guitarras, los bajos sucios, la distorsión y la estética grunge en esta nueva etapa. Seguro que Courtney Love, viuda da Kurt Cobain, también lo aprueba. De hecho, Charli y Courtney coincidieron cada una presentando sus proyectos fílmicos en la última edición de Sundance y han manifestado una encendida admiración mutua. Hasta tal punto que algunos esperábamos que el rumor persistente sobre una posible colaboración entre ambas se hubiera plasmado en este disco. Puede que haya que esperar al nuevo álbum en solitario que nos tiene prometido la ex cantante de Hole tras 16 años de silencio discográfico.
3. Con amigos puedes
Si hay un tema que vertebra todo el documental es la amistad como método de trabajo. La cámara apenas se separa de la figura de la cantante, pero abre plano para sus dos cómplices habituales en el proceso creativo: A. G. Cook, mago del hyperpop y productor histórico de Charli, y Finn Keane (conocido también como EASYFUN), coautor de gran parte de Brat. Lo que vemos es un retrato de la ajetreada vida de una estrella en sus momentos menos ajetreados. Algo así como un vistazo a una trastienda orquestada para parecer relajada y transmitir naturalidad. Vemos a Charli de shopping, haciendo pruebas de vestuario en los ateliers de París, paseando de noche por barrios desiertos, hasta jugando a sacar medio cuerpo por la ventanilla de un coche para cantarnos una canción… La rutina de una superestrella que busca sus momentos más down to earth en pleno proceso de creación de un disco. Y, junto con ella, quienes son mucho más que sus simples productores. En Magic metal Montana, una de las canciones del tramo final del disco, de hecho, Charli le dedica unos versos muy directos a A. G. Cook sobre lo importante que es para ella como amigo, en un gesto de cariño que remite a la misma constelación de vínculos personales que ya vertebraba Brat. Ella misma lo confirmó también en la presentación de Nueva York, donde subrayó que gran parte del disco se grabó junto a sus amigos y que ese es, controversias aparte, uno de los grandes temas del proyecto.
4. El trabajo artístico como selfie definitivo
Pocas veces (con permiso de En la cama con Madonna, 1991), un documental de adelanto de un proyecto musical ha estado tan centrado en la figura de su protagonista. La cámara apenas se despega de Charli XCX durante toda la proyección: primeros planos suyos, ella hablando directamente al objetivo, reflexionando en voz alta sobre la vida, el trabajo, la creación y sus amigos, a modo de interludios entre los clips que ilustran cada canción. Es, en cierto modo, el selfie definitivo: un ejercicio de introspección filmado que convierte el propio proceso de hacer un disco en la obra en sí misma. Ella lo explicaba recientemente en una entrevista para Rolling Stone, asegurando que sus discos siempre se construyen a partir de opuestos, que se repelen entre sí, y que esa tensión es precisamente lo que los conecta. En este caso, ese selfie le sirve para acortar distancias con los fans y, al mismo tiempo, elevar su figura a un estado casi intangible.
5. El desengaño del triunfo, o cómo digerir el éxito de Brat
Casi dos años después del fenómeno cultural que fue Brat —ocho nominaciones y tres premios Grammy, incluido Álbum del Año—, Music, Fashion, Film se presenta explícitamente como el reverso de aquel disco. Si Brat era espontáneo y directo, este nuevo proyecto habla con mucha más profundidad del propio proceso creativo y de cómo cambió su vida durante aquella era, según ha manifestado a la menor ocasión. En su perfil de portada para Rolling Stone publicado en junio, donde posa bajo la lente del cineasta Gus Van Sant (Mi Idaho privado, Elephant) en el cementerio de Hollywood Forever, Charli llega a admitir que atravesó uno de los peores momentos anímicos de su vida a raíz del agotamiento y la sobreexposición en redes tras el estallido de Brat. Incluso lanza ese guiño de manera explícita al espectador realizando, para presentar uno de los temas, una recopilación frenética de sus propios vídeos de TikTok. Ayuda a comprender esa saturación a la que se refiere la carta impresa con la que Charli nos recibió a los espectadores del documental, donde podíamos leer, entre otros motores para este álbum, que es “una celebración de honestidad y sinceridad (que a veces es tonta y divertida, pero otras es dolorosa y triste) y también sobre pasar algo menos de tiempo online”. Un guiño del que todxs deberíamos tomar nota.
El propio Finn Keane, su productor, ha reconocido en Billboard que la idea de Music, Fashion, Film nació casi como una pulsión iconoclasta: la de reconstruir algo completamente distinto solo para demostrar que también se puede hacer. Ese desgaste y esa necesidad de reinvención laten en todo el documental, entre la ironía y la vulnerabilidad.

6. Charli todavía pasa nervios ante su mayor juez: el público
Lo pudieron comprobar los fans que asistieron a la proyección de este mismo documental el mismo día 10 de julio, pero en el Metrograph de Nueva York. Charli XCX lo presentó allí en persona. Entre el fotomatón vintage y el merchandising de cortesía, la artista salió a saludar visiblemente nerviosa y bromeó sobre la inutilidad de prohibir las grabaciones, dado que el material ya circulaba filtrado de todos modos. Contó que todo el material audiovisual del documental se rodó junto a sus amigos durante el proceso de grabación del disco, mayoritariamente en París, y que este proyecto habla, en el fondo, de la suerte que siente de poder dedicarse a crear. El público neoyorquino, mucho más comedido de lo esperado para tratarse de una cita con Charli XCX, coincidió después en los pasillos en algo: el disco suena a una reinvención real, mucho más orientado a la guitarra y con un tono introspectivo que sorprende viniendo de la reina indiscutible del brat summer.
7. El cine ya no es un capricho, es una carrera paralela
Si algo demuestra este documental —dirigido por ella misma— es que Charli XCX ha dejado de ser una cantante que hace cameos esporádicos en pantalla para convertirse en una autora audiovisual por derecho propio. No es casualidad que llegue justo después de protagonizar The moment, el falso documental de A24 (dirigido por Aidan Zamiri, autor también de la portada de Music, Fashion, Film) donde interpreta una versión ficcionada de sí misma, ni que su firma esté detrás de la banda sonora de Cumbres borrascosas, la adaptación de Emerald Fennell con Margot Robbie y Jacob Elordi, en la que también colaboró con John Cale. A eso se suma su debut interpretativo en Erupcja, de Pete Ohs, además de otros proyectos recientes como Mother Mary, su participación en la serie sobre un universitario deportista armarizado Overcompensating, el remake del slasher Faces of death y I want your sex, lo último del icono dinamitero Gregg Araki, emblema del cine queer noventero. Por el camino, le ha dado tiempo a contraer matrimonio este último año con George Daniel, batería de The 1975, en una boda que también marcó el cierre simbólico de la era Brat y el comienzo de esta nueva etapa, más adulta y menos expuesta al escrutinio constante que ha definido los últimos dos años de su carrera.
La respuesta sobre su futuro inmediato la tienen los fans. Con gira norteamericana ya confirmada para el otoño y el disco a apenas un par de semanas de su publicación, Music, Fashion, Film se perfila como la reinvención más arriesgada de Charli XCX hasta la fecha: menos pista de baile, más introspección y una declaración de intenciones que, a juzgar por los aplausos con los que se cerró el pase en el Pequeño Cine Estudio de Madrid, ya ha conquistado a su público antes incluso de escucharse entera.
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