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La nueva colección de Vaquera Fall20 nos ha dado una lección sobre como adaptarse a las circunstancias sin perder ni un ápice de intención por el camino.

Los modelos desfilaron sosteniendo los dorsales que indicaban el número de cada look. Como queriendo dejar claro para qué estaban allí, comprensible cuando casi no llegan a pisar la pasarela. Las dificultades que tienen que superar las firmas emergentes -falta de presupuesto y recursos-  fue la razón por la que el desfile estuvo pendiendo de un hilo. Esta vez hubo final feliz, pero nos preguntamos cuánto talento nos estamos perdiendo por este mismo motivo, sospechamos que más del que nos gustaría.

Siluetas exageradas se tiñen de estampados tie-dye, camuflaje, serpiente y lentejuelas, que se mantienen contenidos por una gama de colores donde el negro es la base. La mayoría de los looks están formados por piezas que combinan todos estos estampados y crean una nueva “textura” donde destaca cada detalle.

“Vaquera hace ficción de moda con el objetivo de subvertir el lujo y contar historias con la ropa” así se describe uno de los mejores tríos creativos del panorama underground internacional.

Expresarse a través de la moda es el objetivo de casi todos los diseñadores, pero pocos lo consiguen. Vaquera se cuela en tu retina, viaja directa por el nervio óptico e inmediatamente sientes la pesadez, el estrés, la euforia, el ritmo vertiginoso de la vida contemporánea. Vaquera es un estado anímico. Los gráficos en sus camisetas forman parte de una novela escrita a base de declaraciones de desamor, que cuentan una historia sobre los márgenes en los que vive su creatividad. Pese a esto, en la última colección pudimos ver prendas con un perfil más comercial, algo que seguro servirá para que su sentir atraviese más retinas. Y corazones.