Nos colamos en la cocina del Saint Club con Álvaro Díaz: una charla a puerta cerrada para desmenuzar, plato a plato, la receta de su nuevo álbum OMAKASE.
Son las 15:00 horas en punto cuando cruzamos el umbral del Saint Club. Fuera, Madrid bulle bajo el sol y los fans llevan horas haciendo cola; dentro, el ambiente es de una calma sepulcral. Nos guían hasta un rincón inusual para una entrevista con una estrella de la música urbana: la cocina del club. Entre encimeras de acero inoxidable, fogones apagados y el eco metálico del espacio, nos espera Álvaro Díaz. En pocas horas, este mismo lugar se transformará por completo para acoger la listening party donde sus fans más fieles escucharán, antes que nadie, su nuevo trabajo.
El artista puertorriqueño, tres veces nominado al Latin GRAMMY, nos recibe con una sonrisa, desprendiendo una cercanía que rompe de inmediato cualquier distancia. Viste un imponente conjunto de Gucci diseñado por Demna Gvasalia, el cual vimos en primera persona durante el debut del diseñador para la firma en Milán Fashion Week. Nos reunimos con él por OMAKASE, su nuevo álbum que funciona como un menú degustación, dividido en cuatro partes: lo crudo, la sazón, el fuego y el plateo. Allí en la cocina de Saint Club, desmembramos plato a plato el proyecto más ambicioso y más conceptual de su carrera.
HIGHXTAR (H) – Lo primero que llama la atención al tenerte enfrente es tu estética. Vas vestido de Gucci de arriba abajo. Es evidente que la moda es una de tus grandes pasiones.
ÁLVARO DÍAZ (A) – Totalmente. Ahora mismo ando muy metido en todo lo que hace Demna. Me tiene muy emocionado la colección que hizo con Gucci; creo que a la marca le hacía falta un rebranding fuerte y lo que él aporta es increíble. Demna es uno de mis directores creativos favoritos, si no el que más.
(H) – ¿Te veremos pronto ocupando un asiento en su próximo desfile?
(A) – ¡Me encantaría! (Risas). Mándale un mensaje de mi parte: Demna, come on bro! De hecho, una vez salí con su hermano Guram, así que ya estamos conectados de alguna forma. ¡Somos ganga!
(H) – Hablemos de OMAKASE. El concepto japonés del álbum implica ponerse por completo en manos del chef. ¿Cómo trasladas esa fe ciega a tus oyentes?
(A) – El concepto nació de una necesidad de libertad. Estaba en pleno desahogo en el estudio y pensaba: «Quiero ser como un director de cine en el que la gente confíe». Alguien que va a ver una película de Tarantino o de los hermanos Safdie sin saber de qué trata, solo porque sabe que el director es duro. Cuando apareció la palabra Omakase, vi un universo infinito. Mi primo, el Chef Tino —que tiene un programa en Food Network y un restaurante con cocina abierta en Isabela, Puerto Rico—, fue mi gran inspiración. Lo entrevisté mil veces sin que él supiera que lo estaba usando para el disco. Me enamoré del proceso de creación, de ver cómo se preparan los platos antes de que lleguen a la mesa. Por eso el disco se divide estrictamente en cuatro fases bien diferenciadas:
Parte 1: Crudo (El proceso): Temas minimalistas e ignorantes.
Parte 2: Sazón / Salsa (El marinado): Experimentación con ritmos tropicales y juegos de sabores.
Parte 3: Transformación por fuego (La intensidad): Canciones oscuras, caóticas y pasionales.
Parte 4: Sentimiento / Corazón (El plateo): El resultado final, lo más puro y directo al alma.
(H) – Es un álbum que transita por el merengue, la electrónica, la cumbia y el reggaetón. ¿Cuál fue el secreto en la cocina para que una propuesta tan ecléctica mantenga una cohesión perfecta?
(A) – Ese fue, sin duda, el mayor desafío. Como un chef que arriesga, el reto era fusionar ingredientes tan dispares y lograr que el menú tuviera sentido completo. Quería elementos inesperados, giros de ritmo que te descolocaran. Es la misma experiencia de un omakase real: estás sentado y de repente te llega a la mesa un sabor que no viste venir. En temas como el intro SICHEF o PIENSO EN TI se nota claramente esa intención, la música avanza en una dirección y, de repente, da un quiebro absoluto.
(H) – En el inicio del álbum, esa parte «cruda», arranca de forma muy agresiva con temas como SICHEF o MDF. ¿Buscabas un choque directo?
(A) – Sí, SICHEF. es un tema medio ignorante. Literalmente el ritmo lo hacen los cuchillos de cocina y se escucha a la gente gritando «¡Sí, chef!». Quería empezar con un fraseo muy crudo que luego fuera evolucionando hacia algo directo al corazón. Luego viene MDF (Mi Droga Favorita), que tiene esa vibra oscura y sexy que produjo NSQK, Taiko y Ávila, y que terminó marcando el norte sónico del álbum.
Omakase es: ‘Yo soy el chef y el curador de esto… Te voy a dar una experiencia, pero tienes que confiar en mí’ — Álvaro Díaz
(H) – Si tuviéramos que traducir la esencia de Álvaro Díaz en un menú degustación de cuatro pases, ¿cuáles serían?
(A) – (Se lo piensa y sonríe con picardía). El primero sería un mofongo relleno de pollo con mucho mayo-kétchup. El segundo, un churrasco bien jugoso con tostones. El tercero, algo clásico: una pizza de pepperoni. Y de postre, un molten cake. Es el postre más básico del mundo, lo sé, pero a las dos de la mañana después de salir de fiesta de un club, entra perfecto.
(H) – El disco cuenta con una nómina de productores y colaboradores espectacular: Tainy, El Guincho, Sky Rompiendo, Manuel Lara, Latin Mafia, Akriila… ¿Cómo fue coordinar tanto talento en el estudio?
(A) – Fue un proceso sumamente divertido porque me he ganado la confianza de los productores; me dejan ser yo mismo y se adaptan a mi visión para sumarle a mi sonido. Pude trabajar por primera vez con El Guincho, a quien admiro profundamente, y con Sky Rompiendo, con quien llevaba tiempo queriendo coincidir. Lo que más me enorgullece es que las colaboraciones no se sienten como el típico formato donde alguien simplemente graba un verso y se va. En MALASNOTICIAS. con Latin Mafia o en el tema con Akriila, cada uno tiene su espacio para brillar. Es su turno de aportar al plato principal.
(H) – Detrás de esas sesiones de grabación siempre quedan historias. ¿Hay alguna anécdota especial que defina el espíritu del álbum?
(A) – La más increíble ocurrió con Latin Mafia. Los artistas solemos hacer los llamados camps, encerrándonos una semana en una casa o un estudio. Pero en este proyecto me propuse crear directamente en los restaurantes, viendo trabajar a los chefs. Los invité a escuchar el disco en un restaurante llamado Borace, en Ciudad de México. No iba con la intención de que grabaran nada; son mis amigos y prefiero que las cosas fluyan. Pero escucharon la base de MALASNOTICIAS, se contagiaron del vibe, cogieron el micrófono allí mismo, entre las mesas, y empezaron a escribir y tirar melodías. Nació literalmente dentro de una cocina.
(H) – Uno de los momentos más emotivos del álbum es PIENSO EN TI, el focus track. Es el último tema que trabajaste con Milkman antes de su trágica pérdida. ¿Qué significa esta canción para ti?
(A) – Milkman es una figura capital en mi historia. Perdí a un colaborador inmenso, pero sobre todo perdí a un hermano. Hay una narrativa muy hermosa detrás de PIENSO EN TI. Mucha gente ignora su faceta musical porque era reconocido por su brillante dirección creativa, pero era un productor y artista brutal. C. Tangana y yo éramos los que más le presionábamos para que sacara su propia música, pero él siempre se resistía, decía que guardaba los ritmos para sus proyectos futuros. Cuando escuché la maqueta de esta canción, me obsesioné. Por alguna razón mágica logré convencerlo de que me la diera. Reescribí partes del coro, estructuré mi verso y le prometí que, si me la cedía, la convertiría en el sencillo principal del disco. Aunque ya no esté con nosotros, cumplir esa palabra le otorga un valor sentimental desgarrador y eterno al proyecto.
C. Tangana y yo éramos los que más presionábamos a Milkman para que sacara su propia música, pero él siempre se resistía — Álvaro Díaz
(H) – En BIMEL aparecen coros y voces escondidas de Rauw Alejandro, Feid o Jesse Báez sin estar acreditados formalmente. ¿Por qué jugar al misterio?
(A) – Todo comenzó con Rauw. Es mi hermano desde hace años, compartimos una amistad genuina en la que solo queremos ver triunfar al otro. Mientras le enseñaba los adelantos de Omakase, escuchó BIMEL. y me propuso: «¿Y si hago los coros pero de manera misteriosa, como un secreto para que los fans se sorprendan?». Me pareció un trippeo genial. A partir de ahí, llamé a Fercho (Feid) para que se sumara bajo la misma premisa, luego a Jesse y a Papi Souza. Terminó siendo un tema mío arropado en secreto por toda mi ganga. Me encanta cuando la industria permite estos juegos orgánicos.
(H) – El disco explora el amor en todas sus aristas: desde el deseo más físico hasta el duelo del desamor. Si tuvieras que situarte en el mapa, ¿en qué fase sentimental te encuentras ahora mismo?
(A) – (Risas). Uf… No tengo ni idea de en qué parte del amor estoy. Digamos que me encuentro en esa fase en la que ni yo mismo sé descifrar dónde estoy parado. Pero me siento bien, estoy contento, feliz y profundamente enamorado de la música. Viene un año muy importante y Omakase es solo el inicio de una temporada larga, no va a ser lo único que escuchen de mí este año.
(H) – La familia tiene un peso explícito en el tramo final del álbum. LAULTIMACENA. se abre con un mensaje de voz real de tus abuelos. ¿Cómo se fraguó ese cierre tan íntimo?
(A) – La familia lo es todo para mí. Mi abuela falleció el año pasado, y ese audio es el último recuerdo que conservo de mis dos abuelos interactuando con naturalidad: ella llamándole a comer y él pidiéndole un instante porque quería enseñarle algo. En su casa había una mesa de madera larguísima donde comimos generaciones enteras. Cuando ingresaron a mi abuela en el hospital, mi primo Tino le pidió la mesa entre bromas, y ella, muy seria, le dijo: «La mesa es tuya».
Hoy esa mesa preside el restaurante de Tino en Isabela, con los nombres de mis abuelos grabados. Nos pareció que el único lugar posible para escribir y grabar LAULTIMACENA. era precisamente sobre esa mesa. Al final del tema aparece también mi madre con una oración. Ella es de las que, si intentas pinchar la comida antes de bendecir la mesa, te da un golpe en la mano. Ya es un personaje recurrente en mis álbumes; ella misma me llama para reclamar su sitio: «¿Cuál es mi parte en tu disco nuevo?». Tenía todo el sentido que ella cerrara el menú, bendiciendo el plato antes de entregárselo al público.
(H) – De hecho, ya la hemos visto asumir un rol protagonista en el plano visual, como en los tráileres de tu concierto en el Choliseo de Puerto Rico.
(A) – Sí, ella fue la estrella absoluta de la promoción del Choliseo. Ese concierto se lo dediqué prácticamente por entero a ella. Le encanta formar parte de este universo.
(H) – Y cuando regresas a casa de tus giras mundiales, ¿cuál es ese plato con el que te recibe para retenerte unos días más?
(A) – Desde que era niño, mi plato de celebración cuando sacaba buenas notas era el bistec con ensalada de papa, batida de fresa y arañitas —que son plátano frito rallado con mayo-kétchup—. Hasta el día de hoy, si le digo que tengo prisa y que debo marcharme, me frena diciendo: «Pero si te preparé bistec con ensalada de papa…». Sabe perfectamente cómo convencerme para que me quede un rato más.
(H) – Si tuvieras que mojarte y elegir una sola canción de las dieciséis que componen el disco, ¿con cuál te quedarías?
(A) – Es una respuesta que cambia cada día, pero creo que SPACEXXX. es mi favorita; un desahogo sexual que te transporta al espacio. Curiosamente, también fue la favorita de Akriila en cuanto le enseñé el proyecto. Le tengo un cariño enorme al intro y a KILO, por ese cambio de ritmo tan drástico que hicieron Tainy, Ávila y El Guincho. Y la más dolorosa es NO PODEMOS SER AMIGOS, que es el clásico Álvaro Díaz rapeando sobre un sample de Ralphie Choo. Estaba escuchando su música, me enamoré de los tonos, los corté en un loop y me puse a escribir. Conseguir que un artista contemporáneo te ceda un sample de esa categoría es algo grande. Se lo enseñé, le encantó y le dimos luz verde. Me voy a encargar de reivindicar ese sample en cada entrevista para que todo el mundo descubra su genialidad.
(H) – Se rumorea que se quedó una espina clavada en el tintero de este álbum.
(A) – El único featuring que se me quedó fuera y que deseaba con el alma era con el Ruso (Rusowsky). Lo intentamos ambos, tenía la canción perfecta guardada para su estilo, pero los tiempos de entrega y nuestras agendas lo hicieron imposible. Estoy seguro de que lo lograremos pronto; tenemos música guardada, pero el objetivo es encerrarnos y crear algo completamente nuevo desde cero.
El único featuring que se me quedó fuera y que deseaba con el alma era con el Ruso (Rusowsky) – Álvaro Díaz
(H) – Madrid se ha convertido en una parada obligatoria en tus visitas al continente. ¿Cuál es tu coordenada gastronómica fetiche en la capital?
(A) – Nuestro cuartel general indiscutible es el ChinChín. Fuimos una vez, la experiencia fue increíble y desde entonces es tradición volver. Cada vez que un amigo de Puerto Rico viaja a Madrid se lo recomendamos, y siempre nos escriben de vuelta alucinados. Si subes una foto de esas paredes icónicas llenas de gatitos, todo el mundo sabe exactamente dónde estás. ¿Con quién iría? Me llevaría a Arón, a Ralphie, al Ruso, a Pucho… a todos juntos. Aunque a Arón es al que tienes que llamar obligatoriamente si el plan es salir de fiesta por España (risas).
(H) – Para la presentación de OMAKASE has hecho solo tres listenings parties, siendo Madrid una de las ciudades elegidas. ¿Por qué este nivel de misticismo y exclusividad?
(A) – Amo a España. Cada vez que cruzo el Atlántico me llevo un recuerdo imborrable de la energía del público. Crucialmente, la logística para llegar hasta aquí desde el Caribe no es sencilla si no estás inmerso en una macro gira formal. Pero cuando estás ante el lanzamiento más importante de tu carrera, el momento de mostrar tu obra más pulida, me negué a dejar a Madrid fuera del mapa. No era justo lanzar este concepto sin compartirlo cara a cara con la gente que tanto cariño me ha brindado desde mis inicios.
(H) – Los fans que ya empiezan a agolparse a las puertas de la cocina del Saint Club necesitan una certeza: ¿habrá un tour extenso próximamente?
(A) – Absolutamente sí. Estoy diseñando el que será, sin duda, el mejor tour de mi vida, y España va a tener un peso central en él. Hoy venimos a abrir el apetito con este menú degustación, pero el banquete completo está por llegar.
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