Elio Toffana: “Si eres de clase trabajadora, tienes que estar orgulloso”

El rapero y actor madrileño presenta GRAVITAS, su último álbum tras Aliens, y una gira por las principales ciudades españolas.

Elio Toffana: “Si eres de clase trabajadora, tienes que estar orgulloso”

Hay artistas que rompen muros al caminar para que otros puedan volar. De los primeros es Elio Toffana (Madrid, 1985). Lleva más de 20 años haciendo rap y hoy es uno de los estandartes del género urbano. Sin su apuesta estética y musical a principios de los 2010 muchos hoy no compondrían la música que lidera las listas. Llega a las oficinas de HIGHXTAR en Madrid vestido de Lacoste. “La vida son contradicciones”, avisa sentando cómodo en el sillón. Se le algo estresado. Está de promoción, pero no por ello deja de saludar a todo el equipo de la redacción antes de apretar el botón rojo de la grabadora. El rapero y actor de Aluche publica GRAVITAS, un disco que toma su título del latín y lo convierte en un manifiesto sobre caerse y volver a levantarse. Valiente, rebelde y seguro de lo que hace, reivindica meterse en política y defender los intereses de su clase, a la que sigue perteneciendo: la de los trabajadores. 

HIGHXTAR (H) – El título del disco es Gravitas, un concepto muy ligado al peso y a la seriedad. ¿Qué significa para tia?

ELIO TOFFANA (E) – Gravitas viene del latín y hace referencia a la seriedad, a la profundidad de las cosas y al peso, a la gravedad. Estos dos años desde que saqué mi último disco han sido complicados, tanto en lo personal como en lo artístico. Tenía todo el rato en la cabeza esas fuerzas que te impulsan hacia arriba, pero también las que te empujan hacia abajo, y cómo eso se encadena con la gente que tienes alrededor. Ha sido una época en la que siento que me he caído y me he vuelto a levantar. Muchas veces el éxito no está en subir, sino en permanecer. Gravitas es el peso de la vida y de su complejidad: todo tira hacia abajo y tú tienes que encontrar la forma de subir.

(H) – Dices que no es una oda al sufrimiento, pero sí hay mucha oscuridad. ¿Qué querías transmitir con esa mirada al dolor?

(E) – No es una oda al dolor, pero sí pone el foco en que después del esfuerzo, del sufrimiento y de la oscuridad muchas veces viene la luz. Vivimos un momento en el que parece que todo el mundo busca un falso bienestar a través de estímulos rápidos y quererlo todo ya. Gravitas reivindica lo contrario: aceptar el peso, levantarte después de la caída y entender que el placer muchas veces llega después de haber atravesado la parte más dura.

(H) – Hay muchas barras potentes en el disco. ¿Hay alguna que tengas especialmente presente últimamente?

(E) – Hay una que me gusta mucho y que llevo dándole vueltas:

«No permito cercanías ni aunque cojas la Renfe, pero el siguiente palancazos conjurados enfrente siente sangre caliente con los padres ausentes, pero todos los sacrificios sí los tuve presentes».

Resume el tono del disco: una mirada hacia atrás, hacia el principio de nuestra carrera, hacia nuestros conceptos primigenios. Al volver a ese sonido es inevitable mirar también hacia dentro: hacia tu vida personal, tus recuerdos, tu familia. En el disco hablo mucho de mis padres, de mis abuelos. Resignifico recuerdos. Cosas que en su día te tiraron hacia abajo, ahora, si cambias la perspectiva, pueden impulsarte hacia arriba.

(H) – En Algo de luz mencionas a Robe como una figura importante. ¿Qué te ha aportado su obra?

(E) – Robe, como para mucha gente, ha sido uno de los grandes poetas malditos de la música en español. Desde muy pequeño tuve la posibilidad de disfrutarlo en mi casa, en los conciertos a los que íbamos, en las fiestas del PCE donde tocaban. Su figura y sus letras siempre han sido un referente, aunque nuestros mundos sean muy distintos.

(H) – Han pasado muchos años desde los inicios. Dano, tú, Ziontifik, Acqua Toffana… Fuisteis los primeros en llevar Lacoste o Ralph Lauren y comeros críticas por ello. Luego fue tendencia. ¿Cómo ves la cultura urbana ahora?

(E) – La cultura urbana ha girado un poco también en base a nuestra propuesta. Hemos podido aportar un pequeño granito de arena y ha sido muy bonito verlo crecer: en estilos, en formas, incluso en cosas muy alejadas de lo nuestro. Hay un orgullo ahí.

(H) – Es el estilo que usan los MDLR y Morad. ¿Hay conexión estética?

(E) – No conozco las referencias personales de Morad, pero entiendo que tienen más que ver con Marsella, con París. Ahí sí conectamos. No creo que nosotros le hayamos influenciado directamente. Es algo más amplio, muy europeo: pasa en Londres, en París, en Marsella, en Barcelona, en Madrid. Los chavales de barrio se identifican con una estética muy parecida, muy hooligan, muy de calle. En España eso tardó más en trasladarse a la música y al cine, pero en los barrios ya estaba. 

(H) – “Ya me dejó el pelo suelto que me creo Maxville”, cantas en Es así. ¿Por qué ese cambio estético?

(E) – Siempre decía que tenía que dejármelo en algún momento, y al final ha caído. Tiene que ver con esa movida mediterránea: Marsella, Italia, España, kinkis de barrio… Si me hiciera un alisado japonés, sería prácticamente un argelino de Marsella. 

(H) – En ese tema, cantas con Cruz Cafuné, Ergo Pro, Ill Pekeño, Dano… parece que unes a toda la industria por tu proyecto. ¿Te sientes unificador de algo?

(E) – La idea era juntarme con un grupo de amigos a los que admiro, que hacen una música muy parecida a la mía y con los que comparto el día a día en el barrio. Surge en un cumpleaños de Dano, que nos junta a todos. Pensé: «vamos a hacernos un tema todos juntos». Tener tantos colegas que rapean tiene su trampa: si colaboro siempre con ellos, dejo menos hueco para otros artistas. Así que decidí meterlos a todos en el mismo saco.

(H) – También has incluido a la Faenna en el disco. ¿Qué sientes de esa nueva generación de chicas rapeando?

(E) – Ella me parece de las mejores escritoras de su generación, da igual el género. Tiene un nivel que flipas, su pen game está súper afilado. «Jerry Cromo» es un homenaje a la música española a través de una conversación de pareja: vamos nombrando situaciones en las que aparecen grupos y cantantes. Me atreví a hacerlo con ella porque sabía que iba a estar a la altura.

(H) – Tengo una sorpresa para ti.

(E) – ¿Qué? Sorpréndeme.

GLOOSITO: ¿Cuál ha sido el viaje que más te ha inspirado? Y, conociéndome, ¿cuál me recomendarías a mí?

(E) – [risas] Wow. Hace dos años tuve la suerte de que nos acogiera en República Dominacana María Simún, que dirigió un videoclip que hice con OK Flou, el productor que ha hecho entero el último disco de La Zowi, que es hermano mío a muerte. Fuimos a currar, pero también a disfrutar. Estuvimos con DeMetal en la 42, uno de los lugares de donde surge el bajo mundo, donde están los reguetoneros y toda la movida de gueto. No fuimos a un resort: fuimos a la 42, a Villa Duarte, a los barrios de los duros, y nos trataron increíble. Se lo recomiendo a todo el mundo.

Ill Pekeño: ¿Qué preferirías llevarte: un Óscar como actor o un Grammy como cantante?

(E) – ¡Qué cabrón el Peke! Cuando recibes un premio a tu carrera siempre es bonito, pero hay una parte de todo lo que gira alrededor que no me interesa: las organizaciones, las discográficas, los lobbies. Pasa en la música y pasa en el cine. No te voy a decir que estén amañados, pero sí hay fuerzas que empujan a que se lo lleve uno u otro. Me quedo con un Oscar. Me da la sensación de que está menos trucados y, si hago una retrospectiva, admiro más a los que lo han ganado que a los del Grammy.

DANO: ¿Cómo llegas finalmente a ese título? ¿Barajaste otras opciones?

(E) – Estuve dando vueltas. Una de las opciones era Haibane Renmei, una serie de anime japonés muy personal y de autor, bastante desconocida en español. Va de una chica ángel que se despierta cayendo a un mundo que desconoce, todo le supone un riesgo, mucho miedo. En ese mundo solo pueden vestir con ropa vintage, lo cual me hacía gracia estéticamente, y habla de una caída metafórica a los infiernos. Al final di con Gravitas, un concepto que también se usa mucho en el mundo de la actuación. En España no tanto, pero se dice que un actor con gravitas tiene un aura, un magnetismo, una energía que hace que cuando habla, los demás escuchan. 

Faena: De todos los grupos que mencionamos en el tema que nos hemos hecho, ¿cuál es el que más te ha marcado?

(E) – El rap y el punk para mí es lo mismo. Vienen de lo mismo. Una gente que surgió en Jamaica se fue a Nueva York y otra a Reino Unido. De ahí salieron el punk y el rap, pero la raíz es común. El otro día vi una entrevista de A$AP Rocky en la que hablaba justo de esa relación en Nueva York, de cómo el rap al principio estaba muy unido al punk: conciertos en el CBGB, grupos compartiendo cartel, la misma energía. Uno de los grupos que más me ha marcado ha sido La Polla Records, y en concreto Evaristo. Me hizo ver cómo la política y la música podían ir de la mano, cómo el arte y la visión del mundo eran una misma cosa. Es un letrista acojonante. También conectaba con el mundo del skate: sus videoclips, esa estética en la que heavys y raperos vestían casi igual… todo eso me influyó muchísimo.

(H) – ¿Cómo ves la relación entre el rap más clásico y la música urbana mainstream?

(E) – Todo lo bueno que le pasa al urbano acaba afectando positivamente a mi nicho, que es el rap. Ya somos mundos distintos: no tiene nada que ver escuchar a mi viejo, o a la peña de mi generación, con escuchar a otros artistas del urbano más mainstream. Aun así, cuando crecen unos, crecen los demás. Que se generen distintos nichos me parece sano.

(H) – Eres actor y has estudiado arte dramático. ¿Cómo se retroalimentan?

(E) – Todo el rato. Llevar 20 años en el cine ha influido mucho en mi rap: las letras y los visuales son muy cinematográficos. También hay una parte complicada: en España, cuando eres un rapero que también es actor, a las «pollas viejas» les cuesta entender ciertas sensibilidades y darles espacio. La industria del cine es muy sectaria y muy conservadora. Tenemos la idea de que es súper progre y súper abierta, y es lo contrario. Mira cuántos directores negros hay haciendo cine en España, cuántos actores de barrio hay, qué tipos de papeles les dan. Estamos rompiendo techos de cristal muy lento, a base de sufrir y de tener paciencia.

(H) – ¿Bertolt-Brecht te ha influido?

(E) – El círculo de tiza caucasiano, con toda esa mezcla de arte, estética, política y poesía, me inspiró muchísimo cuando la vi en la escuela. Lo mismo con Brecht. Son referentes que me han marcado tanto a nivel artístico como político, igual que Lorca.

(H) – ¿Has rechazado papeles por considerar que caricaturizaban a la clase trabajadora?

(E) – Yo no he tenido que rechazar ninguno, pero sí le ha pasado a gente cercana.

(H) – Estás preparando un documental sobre tu abuela.

(E) – Llevamos dos años con él. Se llama El ladrón de la noche. Ahora estamos en preproducción y empezamos a rodar. Imagínate ir a oficinas de millonarios a contarles tu trip: «quiero hacer un documental sobre mis 20 años de carrera, pero relacionado con la enfermedad de mi abuela, que es la demencia. Quiero hablar de la identidad de las personas, del legado de los artistas, y dar visibilidad a la enfermedad». A la peña le flipa el proyecto, pero muchas veces no confían en que gente de barrio tenga esas capacidades. 

(H) – Dices que estudiaste en cole público y que ese es tu espíritu. ¿Cuál es el espíritu de la gente que va a escuela pública?

(E) – Es una reivindicación de lo comunitario. Si piensas que tú solo, por tu cuenta, vas a cambiar las cosas y que te va a ir bien, estás confundido. Todo crecimiento individual y social tiene que ver con el crecimiento comunitario. Eso me lo ha dado crecer en una escuela pública y en un sistema de salud público. Invertir en todos no es un gasto, es una inversión.

(H) – Hablas de ser un orgulloso hijo de la clase trabajadora. ¿Es importante reivindicar el orgullo de clase? 

(E) – Ya casi nadie se considera clase trabajadora: todos se consideran clase media, y es mentira. Si cobras 1.500 o incluso 3.000 euros, hoy en día eres un muerto de hambre en esta sociedad. ¿Qué pasa? Que en cuanto alguien cobra un poco más que su vecino, se cree más que él. Y eso es una mentira del sistema, porque hace que la gente trabajadora apoye al 1%, a los ricos que nos están exprimiendo. Vivimos en una sociedad de plástico. Gravitas también va de atravesar el sufrimiento y enfrentarte a la verdad para saber quién eres y estar orgulloso. Si eres clase trabajadora, tienes que estar orgulloso. 

(H) – En 2022 hablabas de la censura actual como un censor invisible. Uno que lleva a los artistas a querer agradar a todo el mundo no posicionándose. ¿Sigue ahí?

(E) – Sí. Leyendo Los demonios de Dostoievski, que luego hicimos en teatro, me preguntaba qué pensaría su madre, su mejor amigo o su pareja al leer aquello. Cuando cuestionas el status quo, no solo cuestionas cómo te ve la sociedad, también cómo te mira la gente de tu entorno. Ser artista de verdad implica pagar un precio: cuestionas tus relaciones personales, tu amor, tu pareja, tus padres, tus vecinos, los que te gobiernan. Tienes que ser muy valiente. Cuando entendí que eso era lo que tenía que hacer, se me fueron los miedos. Me suda la polla. A veces incluso busco la cancelación: busco la controversia, hacer sentir incómoda a la gente, ponerles un espejo para que vean sus defectos, exponiendo también los míos. Hay mucha ley mordaza personal además de la ley mordaza en la calle. Queda mucho trabajo por hacer ahí.

(H) – Has criticado con dureza a los gurús del «hombre proyecto».

(E) – Todo ese discurso debería estar prohibido. Es una estafa: usan técnicas de empresas piramidales y de sectas para hacerse con la atención de los más débiles y lucrarse. Te venden que levantarte a las 7 de la mañana, hacer burpees y seguir su guion te va a arreglar la vida. Si te lo crees, estás jodido. Los chavales que les hacen caso están jodidos. Detrás hay un discurso ultraliberal, y en el caso de Llados ya casi solo habla de Dios, evangelizando. Ya no es ni coaching: es ponerlo todo en manos de Dios, otra exaltación espiritual falsa para no afrontar los problemas reales. Un discurso vacío y asqueroso.

(H) – Te criaste sin padres, con tu abuela y tus tías. Has hablado de matriarcado desde la experiencia. ¿Qué cosas del rap español te chirrían hoy cuando piensas en cómo se ha hablado siempre de las mujeres en este género?

(E) – El rap es machista porque el mundo es machista. El patriarcado se encarga de ponerle las cosas más difíciles a las mujeres, de exigirles que demuestren más, el mansplaining, todas esas dinámicas. En el rap pasa igual. Pero cada vez hay más voces femeninas con muchísimo talento. Para mí, las mayores artistas españolas ahora mismo son mujeres: nadie compite con Rosalía, con Nathy Peluso, con Penélope Cruz. Hay un poderío increíble que hay que seguir potenciando. 

(H) – En tus letras aparecen mucho las drogas. ¿Qué opinas de la legalización y del consumo actual?

(E) – La conciencia de la juventud respecto a las drogas ha cambiado, sobre todo con la heroína. Aunque ha habido repuntes, no se acerca en nada a lo que era en los 80. Pero el consumo de cocaína en España está disparado, igual que en Inglaterra. Los porros están en todas partes. La droga forma parte de la historia del ser humano. Yo legalizaría todas excepto la heroína, que es otra liga. El resto deberían estar legalizadas y reguladas, tanto para uso recreativo como medicinal. La guerra contra las drogas ha fracasado y solo sirve para criminalizar a determinados estratos sociales y colectivos. 

(H) – ¿Qué piensas de los raperos de ultraderecha que intentan apropiarse del género?

(E) – Esta semana, un pringao de ultraderecha de estos que intentan ser raperos me escribía y tenía los cojones de decirme cómo tenía que pensar yo respecto al patriotismo. Y yo le exposeé, lo compartí en mis estudios y dije: “señora, suélteme el brazo”, qué hace usted comiéndome el coco y sin conocerme de nada. Eso es un reflejo de lo que hacen los reaccionarios: te dicen cómo tienes que vivir, pensar y hacer las cosas. Son gente cobarde, abusones el fascismo ya sabemos lo que es que es el cepo del poderoso para el débil y no son raperos aparte que son todo malísimos y rapean todo fatal no tienen absolutamente nada que ver con la cultura hip-hop.

(H) – PTSDes probablemente la canción más política del álbum. En ella se ve un punto muy anticapitalista y anticonsumista. ¿Buscabas criticar el sistema? 

(E) – Somos contradictorios, eh. No hay nada más contradictorio en la vida que el rap. Critico el capitalismo pero a la vez me ves vestido de Lacoste. Karl Marx decía que el mejor delincuente que el mejor revolucionario era el delincuente y también hay algo de verdad en eso. Creo que a través de la palabra podemos cambiar la realidad en la que vivimos. También a través de la imaginación, algo que hay que estimular. 

(H) – Para acabar. ¿Qué queda del Elio de antes?

(E) – Queda el hambre, las ganas de seguir creando y la sensación de que soy un guerrero, de que no me achico ante nada. Eso lo tuve que desarrollar en mi infancia y me acompaña hasta hoy. Sigo pensando: «no nos vais a domar, no vais a poder conmigo». Esa energía está muy presente en el disco.

Elio Toffana regresa con su nuevo álbum ‘Serie 5’.

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