María Medem tiene el don de ralentizar el tiempo. Sus cómics independientes están llenos de paisajes hipnóticos, silencios y atmósferas que se sienten como un sueño. Ahora, ese imaginario tan personal rompe las barreras del papel y salta al mundo real.
Bajo el título de Bayo, la ilustradora sevillana ha transformado el escaparate de la boutique de Hermès en Marbella (Calle Ribera 11). Inspirándose en el concepto de la maison, L’Appel du Large (la llamada de lo lejos), Medem propone un giro: un viaje hacia el interior. Es una invitación directa a soltar el móvil, frenar el ritmo y aprender a mirar lo cotidiano con otros ojos.
Este proyecto es su debut con el volumen y la gran escala. Para lograrlo, María se ha aliado con artesanos andaluces que trabajan a solo unos minutos de su taller. Sillas de enea, romero y búcaros de barro conviven en una instalación que demuestra que el verdadero lujo contemporáneo está en la honestidad de los procesos artesanales y lentos.
El escaparate funciona como un cómic tridimensional que cambia con la luz del día a la noche. En este paisaje no hay personas, solo la sugerente belleza de la ausencia: unas botas o un gorro olvidado. Pistas sutiles para que el espectador juegue a imaginar y complete la historia. Hablamos con María Medem sobre intuición, el reto de la tridimensionalidad y lo que pasa cuando el papel se convierte, por fin, en espacio físico.
HIGHXTAR (H) – Por culpa de una flor tuvo un gran impacto internacional. ¿Cómo se gestiona el paso del cómic independiente a diseñar una instalación en Marbella para una firma como Hermès?
MARÍA MEDEM (M) – Suelo compaginar trabajar en libros con todo tipo de proyectos, para mi son dos ramas de la práctica artística que conviven y se retroalimentan. Con Hermès ya había trabajado previamente aunque nunca con un proyecto de esta envergadura, pero sí que estaba familiarizada con su filosofía y su manera de abordar todo lo artístico, que resuena mucho con mi manera de trabajar. Una de las búsqueda de esta instalación ha sido, de hecho, trasladar el lenguaje del mi trabajo a muchas de las piezas que hemos creado, para no perder esa parte del imaginario, por eso vemos viñetas en elementos como el búcaro o la tienda de campaña, para mantener la idea de secuencia y narrativa. Ellos me han acompañado y guiado, y me ha hecho especial ilusión trabajar un proyecto así en mi tierra. Ha sido un gusto, me han sabido dar una visión global cuando la necesitaba, y me han animado a dar un paso más siempre que se podía. Aparte de esto, también me ha agradado y he aprendido de su cuidado a los detalles, que ha hecho que el resultado esté tan cuidado.
(H) – En tu imaginario conviven el cine de Ozu, los grabados de Hokusai, la literatura de Sara Gallardo y el cómic experimental de Olivier Schrauwen. ¿Cómo dialogan influencias tan diversas a la hora de dar forma a tu propio universo?
(M) – Creo que hay que estar atenta a todo lo que sucede y a todas las formas artísticas. Si hay algún tipo de expresión artística o algo sin intención artística que me emociona de algún modo, ya es algo que me interesa, e intento revisitarlo y tenerlo en mente a la hora de crear, sin forzarlo en ningún momento, sino dejar que ese imaginario vaya tomando forma orgánicamente. El diálogo que hay entre todo ello está bastante basado en la intuición, en la sensibilidad y en una búsqueda constante de cosas que me emocionen y de herramientas para poder transmitir aquello que me emociona.

(H) – Tu trayectoria creativa se ha desarrollado principalmente en el papel y el 2D. ¿Cuál ha sido el mayor desafío al trasladar tu universo al mundo real?
(M) – Ese ha sido el mayor reto de este proyecto, pensar en volumen y en tamaños reales, también en materialidades. Y lo que eso conlleva: no trabajar sola sino, en este caso, con artesanos. Ha habido mucha prueba, también acompañamiento para que aunque fuera un proceso exigente no fuera agobiante, pero al final ha sido muy satisfactorio y sorprendente. De hecho, he acabado este proyecto con nuevas ideas, porque normalmente no tengo tiempo para probar trabajar en distintos medios, y al verme inmersa en esta búsqueda de materiales, formas, y volúmenes he encontrado maneras de trabajar que me gustaría seguir explorando.

(H) – ¿Cómo se consigue atrapar a alguien que pasa caminando por delante del escaparate?
(M) – Pienso que hay distintos niveles. El color capta la mirada, y los distintos elementos, tanto los elementos grandes como los pequeños, van atrapando y creando cierta intriga. Me interesan las narraciones pausadas y que las historias fluyan lentamente, sin forzarlas, y he aplicado esa misma filosofía a esta instalación.
(H) – El tema de Hermès para este año es ‘L’Appel du Large’ (la llamada de lo lejos). Tú propones viajar para ver lo de siempre con otros ojos. ¿Es tu forma de pedirnos que soltemos el móvil y frenemos un poco?
(M) – No le había puesto esas palabras, pero supongo que sí. Algo que suelo hacer cuando estoy un poco abrumada y que tiene que ver con esto de ver lo de siempre con otros ojos, y frenar es intentar fijarme en todo aquello que me rodea pero que no se percibe con nitidez a un primer vistazo, todo aquello que aparentemente está de fondo, e intentar identificarlo y darle protagonismo, por ejemplo, y esto viene muy a colación del escaparate, fijarme en si escuchan pájaros o no y si se escuchan, qué tipo de pájaro está cantando, cómo es el canto que hace, o sí hay árboles, qué árboles son, qué dibujos hacen la sombras al caer, y así todo.
(H) – Para «BAYO» has colaborado con artesanos andaluces, integrando elementos como la silla de enea, el romero o los búcaros. ¿Por qué lo orgánico y lo tradicional están tan presentes en el lujo actual?
(M) – Al pasar del 2D a algo con volumen, tenía que contactar con distintos artesanos para darles forma, ha sido un proceso bastante natural, de hecho, casi todos ellos están a menos de 15 minutos andando del taller donde yo trabajo, que eso ha sido una sorpresa bastante agradable para mí, darme cuenta de que hay suficientes artesanos cerca como para hacer proyectos de este tipo, lo que quiere decir, para hacer prácticamente cualquier cosa. Me resultaría antinatural y poco coherente con mi práctica trasladar mi trabajo a la tridimensionalidad usando medios que no fueran lo más artesanos posibles y materiales que no fueran respetuosos.
(H) – El escaparate se lee de izquierda a derecha en tres partes: el despertar, la exploración y la partida, con cielos que cambian de rosa a rojo. ¿Buscabas trasladar la estructura secuencial del cómic a una experiencia física?
(M) – Sí, pienso que la narración se puede dar de tantas maneras como medios existen. Sacar el cómic o la narración de papel y que se convierta en algo inmersivo es algo que me interesa mucho.
(H) – En la instalación no salen personas, solo dejas pistas como unas botas de montar o un gorro olvidado. Frente a la tendencia actual a la sobreexposición, ¿por qué te interesa explorar el concepto de la ausencia?
(M) – Algo que me interesa mucho es sugerir y no ser evidente, y es distinto sugerir en papel, donde nada existe realmente, a sugerir con elementos reales. Sin embargo, el tema del año de Hermes, L’Appel Du Large, también ese halo de misterio y sugerencia que casan muy bien con no enseñar. El misterio que conlleva, la parte que se le deja a la persona que ve la pieza para que haga su propia búsqueda crean un juego muy estimulante. No todo tiene que mostrarse, a veces es más perfecto aquello que solo se intuye.
(H) – El caballo es el gran símbolo de Hermès. ¿Cómo ha sido meterlos en tus paisajes (corriendo, trotando o descansando)?
(M) – Me ha resultado bastante familiar porque suelo dibujo caballos de manera habitual, es uno de los animales que más suelo representar y, volviendo a la pregunta anterior, me interesa darle protagonismo a formas de vida no humanas, tanto animales como plantas, o simplemente la atmósfera y el ambiente de los espacios, así que siempre es placentero encontrar una excusa para introducirlos y representarlos disfrutando.
(H) – La propuesta reflexiona sobre cómo la realidad cambia según la mirada del observador. Aprovechando la luz de Marbella, ¿cómo esperas que se transforme la instalación del día a la noche?
(M) – Hay ciertos elementos del escaparate que varían y dan otra impresión según el momento del día, entre ellos una pieza que emite luz y que se apreciará de noche, también unas estrellitas que reflejan la luz de manera distinta según sea día o noche.
(H) – Mencionas que buscas que el paisaje deje de ser contemplado para ser una experiencia que «se intuye y se siente». ¿Qué tipo de impacto buscas provocar en el público?
(M) – Me gustaría apelar a ese sentimiento de búsqueda, también una llamada al juego, a fijarse en el detalle, y en general, una pequeña pausa y intentar regirse por otra noción del tiempo.

(H) – Tras experimentar con el 3D y la gran escala, ¿te interesa seguir explorando el diseño de espacios físicos?
(M) – Sí, por supuesto, es algo muy valioso que me he llevado de este proyecto, las ganas de seguir experimentando con el espacio.
Sigue toda la información de HIGHXTAR desde Facebook, Twitter o Instagram
Podría interesarte…