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Rocío Aguirre nos proyecta a través de su lente analógica esas escenas oníricas que acompañan su viaje por América junto a Pucho, Flaca, Alex Turrión, Santos Bacana, Kigo y Carla Paucar antes de que el mundo se parase, y llegase el Estado de alarma a México.

En ese imaginario visual encontramos editoriales de moda, vídeos para IGTV y fotografías que envuelven el documental ‘Volver a Casa’: una catarsis de placeres e histeria social en un mismo filme protagonizado por C. Tangana, que retrata a lo largo de cuatro episodios sus secuencias vividas y reflexiones bañadas de un mood sentimental, tanto antes como después de la llegada del Covid-19.

Hablamos con la fotógrafa chilena R. Aguirre (@rocioaguirrev) sobre su trabajo, proyectos, la serie-documental que ha producido y su experiencia en América hasta que aterrizase el apocalipsis en CDMX. Entre su manifiesto, encontrarás la temporada completa de ‘Volver a Casa’, las editoriales que llevó a cabo en EEUU y las imágenes inéditas de ese viaje en el que la energía, la luz y el color dialogaban en una eterna conversación.

H. Desde tus inicios con una cámara en 2012, ¿hacia dónde crees que ha evolucionado tu fotografía a día de hoy?

Rocío Aguirre (RA) – Me inicié el 2012 en la fotografía de moda y publicidad con una CanonAE1-program, que es el básico, ni siquiera era mía esa cámara, me la había prestado un amigo mientras estudiaba y era la única de la escuela que usaba eso porque no tenía dinero para comprarme una digital como mis compañeros. Así, tenía que hacer el trabajo doble, porque además de revelar y escanear, debía dejar todo en neutro para que pareciera digital, lo que casi nunca conseguía y tenía malas calificaciones por eso.

Después me di cuenta, cuando pude tener una cámara digital y ya trabajaba en esto, que extrañaba tener esos colores, la textura que daba el analógico y sobretodo el poco retoque que utilizaba porque estudiaba mucho lo que iba a hacer antes de fotografiarlo para no perder una de las 36 fotos que tenía un carrete, y decidí que ese sería mi sello.

En lo que más puede notarse la evolución de mi fotografía es en los formatos, que aunque siguen siendo analógicos, estoy estudiando constantemente nuevas formas de fotografiar o “revelar”, como el colodión húmedo, cianotipia, papel salado, etc.

H.– Me parece interesante cómo el 90% de tu portfolio lo conforman retratos. ¿Hay algún motivo por el cual tengas esa fijación creativa?

RA – En general, no me considero una persona muy sociable, me cuesta entrar con la gente porque soy muy observadora y me gusta ver cómo se desenvuelven antes de interactuar con ellos.
Siento que el retrato, la mayoría de las veces, minimiza el ego de las personas y las pone vulnerables, casi siempre hago estos retratos en 120mm por lo que al estar mirando hacia abajo y no de frente como con la mayoría de las cámaras, mantengo una conversación en la que parece que estoy concentrada en otra cosa y así logro disparar con un poco más de naturalidad, no tan posado.

La mejor experiencia de esto, fue cuando descubrí el colodión húmedo, una técnica del 1800 donde la persona debe permanecer quieta al menos 20 segundos para que la fotografía se fije, cosa que nadie está acostumbrado en esta época, al estar todo ese tiempo quieto y yo escondida bajo una tela con una de las primeras cámaras fabricadas en el mundo, hacían que el retratado lograra la calma y transmite por mucho tiempo un mismo sentimiento. Eso se podía notar en el resultado final.

H. ¿Qué fue lo que os unió a todos en ese viaje? ¿Cómo vivisteis esa experiencia de libertad hasta llegar al aislamiento en México?

RA – En general, todos teníamos motivos distintos pero coincidimos en muchas partes donde se sumaba más gente del equipo y luego se desintegraba, como en Cuba donde se sumó Alex Turrión para un proyecto que tienen con Santos Bacana. O en México, donde Flaca tenía su gira programada.

Hasta llegar a CDMX todo andaba bien, en Miami y Cuba hicimos todo lo que teníamos que hacer, pero las noticias sobre el corona hicieron que nuestros planes fueran cayendo, los viajes que teníamos, fechas de conciertos y rodajes se fueron cancelando uno a uno. Primero se cayó un festival en Dominicana, después unas sesiones en Canadá. Más tarde, un vídeo en CDMX… y cuando nos quisimos dar cuenta toda la agenda se había pospuesto o cancelado.

Nos alejamos de CDMX y nos fuimos a un pueblo en Oaxaca. En nuestra cabeza, tras una o dos semanas de cuarentena, retomaríamos el trabajo o regresaríamos a una España con menos casos de Covid y más normalidad, pero la situación empeoraba cada día. Empezaron a llegarnos noticias de que los aeropuertos iban a cerrar, que en España ya estaba siendo lo mismo que en Italia y parecía que las opciones eran pasar meses en CDMX o volvernos inmediatamente. Si ves los vídeos, ya sabes lo que elegimos.

H. Háblanos sobre esas instantáneas que acompañan el viaje. ¿Que hay detrás de esos momentos y escenarios? ¿Por qué decides documentarlos?

RA – La mayoría de mi fotografía analógica, cuando no es una editorial o publicidad, es muy espontánea, a veces voy caminando, veo la composición de colores o sombras y paro o me devuelvo a hacer la foto, con la gente que me rodea es igual. A veces solo quiero acordarme que estuve ahí, o cómo era el sol o las nubes ese día y lo integro en mi composición con humanos.

H. ¿Qué proyectos estuviste llevando a cabo en ese tour por EE.UU? ¿Qué estimula entonces tu creatividad a la hora de disparar?

RA – Estuvimos una semana en Miami, la idea era ir documentando para Instagram ya que queríamos que esta gira tuviese un poco más de exposición en las redes sociales de Pucho. Además, siempre que viajo aprovecho de hacer editoriales de moda con alguna agencia de modelos partner, en este caso con TheSyndical, por suerte esa vez, al no estar ligada ninguna marca en específico, pude hacerlo todo en analógico y Polaroid que es lo que más me representa.

H. Haciendo alusión al documental ‘Vuelve a casa’. ¿Iban a ser las imágenes de archivo recuerdos para vosotros o ya estaban destinadas desde un principio para ser un vídeo de Instagram TV?

RA – En un principio, antes que llegara todo lo del Covid-19 a nuestro viaje, queríamos aplicar una versión de los vídeos que hago para marcas y publicidad que consisten en subir stories en tiempo real pero con calidad HD y óptica de fotografía. Por lo tanto, era como un documental pero en tiempo real para IG stories. Cuando el virus empezó a perseguirnos en el viaje y hacerse más real, decidimos dejar de subir vídeos hasta que todo se calmara, pero nunca se calmó.

Estábamos de camino a Cuba, donde Santos Bacana iba a preparar algo que tienen entre manos… yo seguía grabando sin parar pero ya no sabíamos que pasaría con todo el material que íbamos acumulando hasta llegar a nuestro final del viaje.

H. La serie-documental conecta la ‘ficción con la realidad’ en un mismo concepto. Muestra al C. Tangana que estamos acostumbrados a ver, y al Antón que vive esa histeria social y hace una crítica de la situación. ¿Qué hilo conductor une todo eso? ¿Cuál es el mensaje detrás de la obra?

RA – Hemos tratado de explicar cómo ha sido el proceso que vivíamos mientras sucedía todo esto. Partiendo del lifestyle de Pucho pero intentando sacar algunas cosas que él normalmente no muestra a sus fans, una parte un poco más íntima que todos los que estamos a su alrededor si estamos acostumbrados a ver.

H. La pieza audiovisual de Flaca gira en torno a un DJ set, la música y el perreo. Pero, por el contrario, en la de Pucho, vemos como hay una ausencia marcada de música y abunda el inserto de la realidad. Audios de whatsapp, conversaciones ‘robadas’… C. Tangana se expresa con música, pero esta parte más personal no…

RA – Son conceptos distintos, uno es un Dj set de Flaca, tomándonos con humor el estar encerradas, incluso una manera de darnos ánimo para soportarlo. Y en el de Pucho está por un lado la narración de lo que nos iba pasando y esa parte de C. Tangana más introspectiva o más humana.

H. El último episodio de Pucho para IGTV ha dejado una gran incógnita final, que pone en duda la reflexión: ‘El confinamiento es un privilegio, significa que puedes quedarte en casa’. ¿Qué nos dice esa última secuencia? ¿Se consigue el ‘Vuelve a casa’ que cierra la historia, o acaba con un final abierto?

RA – Creo que tiene que ver con demostrar que las burocracias de cada país hacen difícil los procesos para los extranjeros, al no pertenecer al mismo país, el no puede irse conmigo a Chile o yo a España. Es un caso más de todas las cosas que no están pasando durante este episodio tan loco de Black Mirror. Hay todo tipo de historias y aventuras ocurriendo, nosotros queríamos contar la nuestra.

A continuación tenéis el documental completo: "Vuelve a casa".