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Cuando se acerca un show de Gucci, todos esperamos un mundo de fantasía y un ambiente excesivo, decorado de más y opulento. ¿Recordáis las crías de dragón? ¿Y los modelos portando una réplica de sus propias cabezas? No en esta ocasión. Alessandro Michele deslumbró a todo el mundo con un espacio limpio, de quirófano y con una iluminación poderosa con pasarelas móviles y todo en blanco. El crack italiano está en una nueva fase con Gucci.

Todos los asistentes al show milanés de Gucci esta semana pudieron pensar que se habían equivocado de dirección cuando entraron al lugar. Un decoración inmaculada donde todo era pureza les dio la bienvenida a un espacio donde cuatro cintas transportadoras haciendo de pasarelas desplazaron a unos modelos inmóviles mientras mostraban las últimas creaciones de Michele.

La performance comenzó con una selección de piezas en marfil y blanco roto con una clara inspiración en los uniformes de los pacientes de los manicomios. Mangas excesivas como si estuvieran diseñadas para atarse a la espalda, cinturones enormes rodeando el cuerpo, cintas con las que tener todo bajo control y una importante presencia de straps por todas partes reinaron en este grupo inicial de diseños, acompañados por una música ciertamente ecléctica, que produjo una sensación un tanto desconcertante a los invitados al show. Los modelos no anduvieron, fueron transportados de manera mecánica por el lugar en dicha cinta dispuesta para la ocasión.

Cuando todos empezaron a asumir que la nueva dirección de Alessandro Michele era hacia la pureza y la estética hospitalaria, la luz se fue sin previo aviso. El crepitar de las bombillas desembocó en oscuridad absoluta en el Gucci Hub. El crujir eléctrico en medio de la ausencia de luz dejó a los presentes intentando averiguar qué carajo pasaba. Y de repente la iluminación se hizo presente y un nuevo show comenzó.

En Instagram, Gucci (@gucci) publicó: “Uniformes, prendas de corte utilitario, vestidos normativos, incluidas chaquetas de fuerza, fueron incluidas en el show de #GucciSS20 como la versión más extrema de un uniforme impuesto por la sociedad y aquellos que la controlan. Estas prendas fueron una declaración para el fashion show y no estarán a la venta. Alessandro Michele (@alessandro_michele) diseñó estas piezas neutras para representar como a través de la moda, se ejerce poder sobre la vida para eliminar la expresión individual. Este poder prescribe normas sociales, encasillando y reprimiendo la identidad. El antídoto del Director Creativo se puede contemplar en la colección de Gucci Spring Summer 2020 en sus 89 looks. Ha creado una colección que presenta la moda como un medio para que las personas caminen por un sinfín de posibilidades, cultiven la belleza, hagan de la diversidad algo sagrado y celebren la singularidad en su expresión e identidad.”

El prodigio transalpino diseñó dos shows complementarios. La cura para la enfermedad. Tras los tonos blancos, una explosión de color desfiló por la pasarela. Los modelos volvieron a la vida.

Bajo el tema “Orgasmique”, reminiscencias de los 90 de la era de Gucci en la que mandaba Tom Ford aparecen en la sastrería en una colección sexy como nunca. La estética de friki de oficina permanence inalterable en el imaginario de Michele, añadiendo potentes toques retro en el eyewear, donde gafas de acetato sujetas a cadenas desproporcionadas del mismo material y mini beanies que más bien parecían kipás redondeaban ese enfoque vintage.

Alusiones al bondage con chokers, unos cuantos vestidos de encaje conjuntados con medias de rejilla con el monogram, guantes de cuero, e incluso látigos y fustas.

Como suele ser habitual en el reino de Alessandro en la casa nacida en Florencia, un buen puñado de piezas aparecieron decoradas con el famoso monogram, las “Gs” poderosas del logo Marmont invadieron determinados diseños y prints florales y un notable gusto por los clásicos de los 70 hicieron acto de presencia en la colección.

Gucci nos volverá putos locos a todos.