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J.W. Anderson es, ante todo, un maestro de su campo. Un diseñador se presta a las tendencias del momento y futuras, pero el director creativo de Loewe está a otro nivel. Manteniendo su sello independiente y único. El modisto británico no se debe a la moda sino a la artesanía que la concibe. Su atención se enfoca en el resultado pero, sobre todo, en la importancia del proceso de creación.

La nueva colección cápsula de la firma española es un reflejo de un arte sobre otro. Anderson se inspira en el trabajo de William De Morgan, un novelista y alfarero inglés de mediados del siglo XVIII. De Morgan fue un pionero en el labrado y fabricación de azulejos, también destacó en su diseño utilizando motivos populares del medievo. Los arabescos y criaturas fantásticas creaban patrones intrínsecos al disponer varios en mosaico. Una artesanía laboriosa y de calidad.

Loewe confiere las ilustraciones de William De Morgan a las disientes piezas de la colección cápsula. Los mosaicos de gran tamaño se trasladan a los bolsos y abrigos mientras que las prendas de punto y bufandas los motivos se cosen a mano. La casa de moda experta en marroquinería continúa sus trabajos en cuero en los accesorios cubiertos con dibujos de plumas de pavo real del alfarero De Morgan.

La colección destaca por una chaqueta de cuero negra con un dodo de color carmesí grabado en la parte posterior y una gabardina con estampado de pavo real en índigo, cerúleo y verde. Loewe concibe un mundo juguetón, colorido y de texturas, para vestir tanto al hombre como a la mujer. Las nuevas piezas de la casa española proponen una liberación de la mente donde lo mágico y fantasioso se entremezcla con lo cotidiano.

El trabajo de Anderson no crea productos comerciales, pero consigue que la gente quiera tener sus diseños indistintamente de si es tendencia o no. Loewe no es una imagen ni un producto, es un tratamiento de materiales de calidad, el detalle en los acabados es la sofisticación de poseer un producto de alta costura.