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Eli Mizrahi está devolviendo a la escena la sensualidad como simbolismo estético de poder con su etiqueta emergente Mônot. El diseñador libanés, con sede en Nueva York, construyó su propia casa de moda allá por 2019 y no ha parado de vestir a un infinito séquito de mujeres con siluetas que abrazan y desvelan su cuerpo mediante el arte de la provocación (y del cut-out).

Viviendo en una especie de renacer del desnudo, de la piel como nuevo patrón de tendencia, la moda está volviendo a “hiper-sexualizar” el cuerpo femenino. Eso sí, con un nuevo significado de erotismo evolutivo celebrado en forma de pantalones de tiro bajo o extra-mini-faldas que invalidan todo ese ocultismo que cubre los cuerpos y los censura.

Como refugiado político que inmigró del Líbano a NY junto a su familia a los 13 años, Mizrahi empezó ya a una edad temprana a adentrarse en el mundo de la moda, trabajando como asesor y consultor creativo, creando en sincronía una red infinita de contactos del stardom. Es en parte gracias a todo eso que a día de haya vestido a una eternidad de iconos como Kendall Jenner, Dua Lipa, Demi Moore, Billie Eilish, Zendaya, Ajak Deng, Megan Fox o Jennifer López.

Además, desde hace varias temporadas, los preestrenos de sus colecciones en París reúnen a insiders de la moda atraídos por la sensualidad con la que reescribe las reglas de la industria parisina.

Dentro de ese club de estrellas que orbitan alrededor de su universo, encontramos a top-models como Kate Moss y Alek Wek, que protagonizaron la primera campaña de otoño/invierno 2020 de la firma en medio del desierto de Arabia Saudí.

ESCULPIENDO LA CONTEMPORANEIDAD

El mantra de Mônot puede leerse a raíz de una serie de códigos de diseño configurados a través de líneas estructurales y arquitectónicas, así como de formas minimalistas y atemporales inspiradas en el arte contemporáneo. Una narración que evoca una fuerza de elevación y sofisticación para las diosas modernas.

La vida es demasiado efímera para vivirla sentada al margen. Pienso crear una vida para mí y, por extensión, para mis clientes, llena de momentos inolvidables. Dicen que «vístete para el trabajo que quieres», yo digo que te vistas para la vida que quieres”, así trasladaba su visión de la moda y de la vida el directora creativo a Mojeh.

A través de ese concepto actualizado de la feminidad, de sus formas abstractas y minimalistas, construye desde piezas con aberturas y pedrerías hasta sastrería de vanguardia inspirada en la arquitectura. Esa vertiente artística es precisamente la gran fuente de inspiración que baña todas sus propuestas enmarcadas en un historial de cuatro colecciones de temporada; en las que hubo un diseño que destacó sobre el resto y derivó en objeto de deseo.

Ese fue el maxi-vestido con corte de diamante perteneciente a su colección SS22, que Kendall Jenner lució en la boda de su amiga Lauren Pérez, incendiando internet a su vez.

Así, esta firma de lujo, que celebra la belleza en todas sus expresiones, ha ido desbloqueando pantallas trascendentales a lo largo de este tiempo. Empezando desde los Oscar y los Globos de Oro, hasta llegar al front row de la Semana de la Moda de París. También ha aportado un enorme valor a MDL Beast y Tantora Al Ula en Arabia Saudí.

Además, Eli Mizrahi destaca por su ética laboral, dándole la oportunidad a refugiados sirios de elaborar piezas escultóricas como vestidos de cuero, blazers de corte afilado o asimetrías varias. Desde luego, Mônot han marcado un antes y un después en la historia de la moda contemporánea.

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