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Desde el estreno de ‘Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer’ en Netflix, se ha despertado entre la sociedad cierta admiración e interés por el asesino real. Te contamos por qué solemos romantizar a los asesinos en serie. 

La nueva serie ‘Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer’, ha desatado una nueva disputa. Existe una línea muy delgada entre realizar una representación de actos violentos y vanagloriar a aquellos que los cometen. You, Extremly Wicked, Shockingly Evil and Vile o Natural Born Killers son algunos de los ejemplos que recrean las historias de asesinos que efectivamente existieron.

Cada vez que sale un nuevo film en el que aparece un psicópata, ocurre un fenómeno extraño. El público parece olvidar que se retratan historias de asesinos, agresores físicos y sexuales, personas que en la realidad deberían parecernos despreciables. En cambio, lo que pasa es que se justifican sus acciones e incluso se idolatran sus actos a través del mundo real y las redes sociales.

Estamos hablando de personas que se obsesionan con el asesino y les mandan cartas de amor o lo esperan fuera de los tribunales. Incluso clubs de fans que incluyen el nombre de Ted Bundy en su biografía de Twitter, comunidades en Tumblr dedicadas a Eric Harris y Dylan Klebold o TikToks hablando sobre lo sexy que es Jeffrey Dahmer. Pero, ¿Por qué sucede este fenómeno?

Según la psicóloga Silvia Sanz, esta idealización se puede dar por la forma de escribir el guion al profundizar en los motivos que llevó al asesino a llevar a cabo los crímenes y no en cómo repercutió en la vida de las víctimas y sus familiares. «El guion está hecho de tal manera que pone mucho énfasis en humanizar al asesino. Además, el aspecto físico condiciona a que alguien parezca bueno o no».

«Si se pusiera más el foco en la vida de las víctimas, en las ilusiones que tenían, sus relaciones, su pasado, las ilusiones que tenían… Y no se mostrara solo el momento del asesinato, quizás se empatizaría menos con el criminal», aclara la psicóloga clínica. «Se pone mucho énfasis en buscar a los culpables que hay detrás del del trastorno psicológico del asesino y esto le victimiza un poco». 

«Como espectadores alabamos ciertas características de los actores y se llega a justificar los actos a través de la historia de la vida del asesino», reflexiona Sanz. Además, «muchas mujeres tienen fijación por los hombres con un pasado difícil y se sienten atraídas por el papel de cuidadora y salvadora. En estas películas, a veces, «se potencia la idea del amor romántico, normalizando acciones destructivas».

Pero esto no solo pasa en la ficción. Este tipo de casos también se han visto en situaciones reales, ya que sucedió lo mismo con muchos asesinos en la vida real como Richard Ramirez, Charles Manson o Ted Bundy. Incluso comenzaron a tener fans que les esperaban a las puertas de los juzgados a pesar de todos los crímenes y asesinatos que habían cometido.

Tal y como explica Sanz en la COPE, esto puede explicarse con el ‘efecto halo’, «que es cuando se percibe un rasgo positivo de una persona y tu juicio sobre ella se puede ver influenciado positivamente para valorar el resto de los aspectos. Entonces, cuando tu te formas una impresión o una imagen de los demás no te basas únicamente en la información objetiva de lo que ha sucedido».

Además hay personas que padecen ‘hibristofilia’, «que es la atracción sexual por gente peligrosa y es esa tendencia a que te atraigan personas que han cometido algún tipo de crimen, algún delito o que están al margen de la ley». Por este motivo, existen personas que se sienten atraídas por la idea de que pueden cambiar a estas personas o hacer que se arrepientan de los delitos.

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