¿Será el metaverso el futuro de la conexión social?

El metaverso de Zuckerberg orbita en el centro de la conversación global. Pero realmente, ¿qué es y que hay detrás de Meta?

El metaverso de Zuckerberg orbita en el centro de la conversación global. Ese mundo virtual inmersivo se presenta ahora como la gran evolución de la conexión social para «mejorar la calidad de las relaciones humanas». Todo el mundo habla de ello, pero realmente, ¿qué es, y qué hay detrás de la plataforma «Meta»? Intentamos descodificarlo.

A través de la plataforma ‘Meta‘, la realidad vuelve a superar a la ficción de la mano de un concepto con el que el bot de Mark Zuckerberg está intentando lavar su imagen tras los escándalos de los “Archivos de Facebook”. Esas carpetas internas se abrieron para vislumbrar todo aquello que probablemente ya sabíamos: el robo masivo de datos, la falta de ética y seguridad o la toxicidad de la red social para la salud mental.

En esta nueva especie de update radical de «Los Sims» o realidad 3D en proceso de construcción, tanto por parte de Zuckerberg, como de Microsoft y de una red de unas diez mil personas, se han invertido millones de dólares. Una suma desorbitada que irá destinada a desarrollar un espacio virtual con experiencias inmersivas en el que todo el mundo pueda conectarse para jugar, ver, reunirse y compartir contenidos.

En este sentido, el concepto del “metaverso”, que surgió por primera vez en 1992 en la novela futurista “Snow Crash”, alude a ese universo digital en el que los humanos interactúan como avatares en una misma realidad alternativa que utiliza la metáfora de la vida real. Una en la que, detrás de lo idílico, se esconden problemáticas neoliberales como el capitalismo estructural, los delitos de odio o los problemas mentales. Por nombrar algunos.

LAS MARCAS Y EL METAVERSO

El metaverso se está convirtiendo en el próximo gran hito en el mundo de la inversión y de las marcas que están viendo una oportunidad de oro a la hora de instalar sus espacios virtuales dentro de la plataforma.

La idea principal radica en que compremos a través de esas experiencias inmersivas relacionadas con sus productos y servicios. Algo con lo que ya han experimentado empresas como IKEA, que permite a los usuarios probar virtualmente su mobiliario en el domicilio. Por no hablar de juegos como Fortnight o Roblox, que ofrecen eventos como conciertos virtuales en sus propuestas digitales.

Meta romantiza así la tecnología como el resto de esas plataformas análogas como «Decentraland» —en el que es posible visitar exposiciones o jugar en el casino—, que evocan el espíritu del metaverso, para convertirnos una vez más en el producto. Desde luego, el control aquí tampoco lo tenemos nosotros.

De esta manera, en unos diez o quince años podremos introducirnos, a través de unas gafas de realidad aumentada, en ese nuevo universo en el que pasear, trabajar, salir o comprar propiedades. Pues todas las actividades presentes en el mundo real tendrán su réplica en un metaverso que más que un edén virtual parece proyectar una distopía. Y tú, ¿qué opinas al respecto?

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