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Antes de comenzar este artículo queremos hacer una pequeña aclaración sobre qué es la apropiación cultural para poder entender realmente lo que supone esta contrariedad en base a la moda, el arte y la música. La cuenta de Instagram @diet_prada y @whos___whos, de moda y música respectivamente, son colectivos que se preocupan de dar visibilidad a esta problemática que ha salpicado a firmas como Chanel o incluso en nuestro país a la cantante, nuestra admirada, Rosalía.

La apropiación cultural, como su propio nombre indica hace referencia al uso de elementos culturales típicos de un colectivo étnico por parte de terceros, arrebatándolos de todo su significante y frivolizando su utilización. Es decir, esta problemática surge cuando se usurpa un elemento cultural con fines que nada tienen que ver con su origen.

Nuestra cántate más internacional, Rosalía, fue acusada de apropiación cultural andaluza y gitana. Su estética musical, sus tonos y ritmos, además de la puesta en escena de su vestuario y videoclips, recuerdan la esencia de la comunidad del sur de España y de la raza gitana. Es muy complicado dictaminar si pudiera llegar a tratarse de apropiación cultural, puesto que la cantante nacida en Barcelona cuida, admira y respeta los rasgos que caracterizan su arte. Ella misma lo ha dicho en más de una ocasión; muchos otros agradecen su labor de llevar por todo el mundo el carácter de nuestro país aportando visibilidad y rompiendo los prejuicios sobre un colectivo como es el gitano.

Por otro lado, hace casi dos años, la maison parisina, Chanel, fue acusada por apropiación cultural sobre unos boomerangs que sacó a la venta por 1.260 euros. El boomerang es un arma utilizada por los pueblos indígenas de Australia. Si viajas a este país, uno de sus objetos emblemáticos e identificativos es éste. Esta herramienta nada tiene que ver con el mero uso de accesorio que le dio la firma francesa. No solo Chanel ha estado en el punto de mira de este asunto, casi todas las marcas de lujo como Gucci o Victoria Secret, han sido señaladas con el dedo sobre este tema.

La verdadera dificultad de la apropiación cultural es saber dónde poner el límite entre dicha apropiación e inspiración, puesto que ésta siempre llega de otros anteriores.

El debate se abre por un lado con los que piensan que en un contexto comercial – al que pertenece la moda -, se valora más la superficialidad y las ventas que el significado y el concepto de las inspiraciones a las que se recurren para crear las colecciones, además de no recibir un mínimo de reconocimiento. Por otro lado, un pensamiento mucho más liberal alega que tomar influencia de otras culturas como forma de expresión creativa e innovación se ha hecho durante miles de años y proporciona vitalidad a la fluidez cultural.

Con todo ello, sigue siendo difícil delimitar el área donde se supera la llamada apropiación cultural. La inspiración siempre surge de conceptos ya puestos en escena, pero nunca se debe de olvidar y dejar de reconocer el trabajo y el valor que lo precede.