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Johannes Paul Raether es una bruja moderna con apariencia de alienígena andrógino que transgrede el establishment a base de protestas estéticamente hipnóticas y desconcertantes.

Johannes Paul Raether

En julio del año pasado, la policía evacuó y cerró una Apple Store de Berlín tras una actuación del artista. Johannes Paul Raether apareció como un ser agénero que se autodenominaba Protectorama, pintado de azul y rojo por todo el cuerpo y vistiendo un traje de ciclista combinado con cuero. El artista realizaba un ritual con galio, un metal que se funde a temperatura corporal capaz de descomponer el aluminio propio de los productos tecnológicos, que pretendía hacer al público reflexionar sobre nuestra fetichización de los productos Apple. Algo que ni entendieron ni mucho menos aceptaron los empleados de la tienda, que acabaron llamando a la policía para evacuar y cerrar el local.

La prensa se hizo eco del momento y surgió la temida pregunta: ¿arte o estupidez? Mientras los medios escogían su bando, Johannes Paul Raether se convertía en el performer contemporáneo del momento. Habiendo experimentado el poder de los medios masivos, el artista pretende ahora jugar en una línea que los haga incapaces de crear titulares amarillistas en torno a sus actuaciones, una reputación de la que ya goza el grupo Critical Art Ensemble, uno de sus referentes.

Johannes Paul Raether

A finales del pasado octubre volvió Protectorama, actuando en el festival de música y arte CYCLE de Islandia. El artista se centró de nuevo en los metales y el uso que hacemos de los elementos de la Tierra. La reflexión giró en torno a una fundición de aluminio y un centro turístico construido alrededor de un spa rico en sílice y azufre; dos de las principales fuentes de ingresos del país. En ambos lugares, Johannes Paul apareció acompañado por un grupo de personas dispuestas a desarrollar allí una obra de arte contemporáneo. Del spa, para no variar, los acabaron expulsando.

También ha actuado en otros espacios, como Ikea, y festivales de arte audiovisual, entre ellos el CTMde Berlín que terminó el pasado fin de semana. En el festival ha desarrollado WorldWideWitches, una actuación donde ha trabajado con tres personajes: Protectorama, Transformalor y Schwarmwesen. Los tres son los representantes de esa comunidad mundial de brujas donde cada uno es un ser versionado que medita y trabaja sobre un campo en concreto. Sus performances cada vez son más interactivas y pulidas. Para el CTM denominó a su grupo de interacción “The Coming ReproTechno Tribe” y realizó con ellos un ritual en el que reflexionaron sobre los datos, el futuro ciborg, la biología moderna o la mercantilización de la reproducción humana.

Johannes Paul Raether es una bruja moderna con apariencia de alienígena andrógino que transgrede el establishment a base de protestas estéticamente hipnóticas y desconcertantes. Su aparición es visualmente fascinante, lo que hace sus reivindicaciones más poderosas y controvertidas. Su arte es una reflexión sobre la inconsciencia y la falta de lectura en torno a nuestro modo de hacer las cosas y nuestro proceso productivo. El lenguaje es un elemento clave en sus actuaciones. Términos como “tecnoalquimia”, “psicorealismo” o “adicción capitalotrófica” surgen como la combinación perfecta de palabras que hibridan los conceptos con los que el artista trabaja.

Su estética es el resultado de un proceso de transformación individual donde el primer paso lo dio con la drag queen Mother Flawless Sabrina como referencia. El maquillaje para el artista es una tecnología de transformación social. Lo cierto es que el propio cuerpo y la consciencia y modelación del yo físico es algo en lo que Raether ya comenzó a involucrarse antes de que la transexualidad y la identidad estuvieran a la orden del día. Para él la teoría queer y la ruptura del binarismo de género están estrechamente conectadas con la cuestión de clase y raza, discursos que con los que ya trabajaba en la década de los noventa mientras formaba parte de la escena Berghain y participaba en entornos antifascistas.

Las invocaciones de la bruja son precedidas por un trabajo intenso de investigación y búsqueda de un juego lingüístico apropiado. La propia idea de la brujería no surge de un arrebato irreflexivo sin más: el artista utiliza como referencia teórica Calibán y la bruja, un libro de Silvia Federici a partir del cual Raether comienza a introducirse en las herramientas modernas de transgresión de la realidad y en esa vuelta del concepto de brujería adaptada al capitalismo tardío.

Actualmente, Raether es profesor de arte en Düsseldorf y ha presentado su trabajo en la IX Bienal de Berlín, el Palais de Tokyo en París, el Fridericianum en Kassel o el Stedelijk Museum de Ámsterdam. Algunos colectivos y medios lo consideran una suerte de payaso anarquista (un periódico alemán incluso tituló el suceso de Apple con una frase lapidaria: “What a idiot!”), pero lo cierto es que Reather ya es considerado uno de los artistas de performance más importantes del arte contemporáneo. El artista es una fusión indomable de cultura de club, arte contemporáneo y teoría filosófica sobre cuerpo, identidad y tecnología.