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Llevábamos desde verano desarrollando nuestras expectativas sobre lo que nos traían los holandeses este diciembre. El DGTL llegaba por primera vez a Madrid y la capital ansiaba un festival de techno con promesas de buena música y producción.

DGTL Cronica

El DGTL era una revolución para los amantes de la electrónica residentes en la capital, que no habían probado todavía las mieles de uno de los festivales de tecno con mejor reputación (música, arte y sostenibilidad). Ifema fue la encargada de acoger el esperadísimo evento, que se distribuyó esta vez en tres escenarios.

Los principales miedos en los festivales parecen ser el espacio y la calidad del sonido. Pero el DGTL se estrenó sin grandes errores en cuanto a organización y producción y el sonido fue bastante favorable – a excepción de un tercer escenario algo desatendido. La tónica general fue sobresaliente también por parte del público, sin los problemas que pueden generar eventos masivos y con unos asistentes enfocados en escuchar buena música.

La distribución de artistas propició un ritmo ameno y un equilibrio clave para nueve horas de festival, aunque quizá algunos echaron de menos más variedad de electrónica en lugar de tantas sesiones de techno. Sí aportaron diversidad Javi Redondo y John Talabot, apertura y cierre respectivamente, aunque durante la pinchada de este último gran parte del público emigró a otro escenario en búsqueda de aumentar las pulsaciones. Destacó, como siempre, el viaje de The Black Madonna, pero llamó la atención por encima de todos el live de Âme y Mathew Jonson, con una mezcla de patrones rítmicos espectacular. Puede que por culpa de nuestras altas expectativas, DJ Koze y Len Faki, dos de los más prometedores, quedaron relegados a una posición inferior a su estatus.

En líneas generales, el DGTL Madrid se saldó con nota alta y con pocos puntos a mejorar, suficiente para esperar una nueva edición el año que viene que nos prometa un gran cartel, comodidad y una experiencia musical perfecta para cerrar el año.