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Highxtar abre las puertas al futuro de la moda. Hablamos con Roberto Rodríguez el diseñador madrileño que luchó por sus sueños y que ya roza con los dedos. Su primera colección “Elefantes” que él mismo describe como “pureza real” es sólo una pequeña muestra de un talento que está a punto de explotar.

Roberto Rodríguez

El diseñador se revela ante los escépticos que excluyen la calidad de la moda española mirando siempre fuera de nuestras fronteras. Una colección eclética que transmite un mensaje fuerte y directo que debe ser escuchado. “Elefantes” detalla la historia silenciada del Madrid de los 50 y 60, muy alejado de los ilustres edificios de la capital, la Cañada Real.

A 15 kilómetros se funde Madrid. Niños que nacen entre billetes de 500, Mercedes manchados de barro y mucha cocaína. Lugar de encuentro de mundos que se repelen, pero de un mismo imán. Allí donde se derrocha el dinero también se esnifa la droga de la Cañada. La hipocresía niega la existencia del uno sin el otro, pero la época dorada del Madrid castizo y su crudo polvo blanco son dos caras de la misma moneda. Roberto Rodríguez imprime esta realidad en sus diseños desde un prisma moderno y contemporáneo 2019.

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Graduado en economía en la Universidad Autónoma de Madrid decidió hacer las maletas y dar rienda suelta a su fascinación por la moda. El IED de Barcelona le proporcionó los conocimientos necesarios para presentarse ante la industria como un talento emergente ganando una beca de 30.000 euros que la escuela sacó a concurso. Su concepto real, bello y artístico empodera la nueva generación del sector.

Su etiqueta Robber Rodríguez (@therobberrodriguez) comienza su andadura con la colección “Elefantes” que desfiló por primera vez en la plataforma Vic Moda Independent. Una muestra de piezas confeccionadas a mano. El madrileño ha cuidado la artesanía y el acabado visual de los materiales.

La prenda exterior, tipo gabardina, es una manipulación de popelines de algodón de colores fusionados con PVC mediante un proceso de termosellado. Una vez estampado se retira el PVC y el acabado es de apariencia plástica, pero es algodón. La silueta de los diseños son un artificio de doble apariencia, al igual que sucede con los materiales.

El abrigo de organza, popelín y tul de neón, es el más laborioso y espectacular de toda la colección”, explica Roberto. Está confeccionado a partir de lana sostenible proporcionada por “Made in Slow”. Una colección de carácter muy innovador. El proceso de manipulación, como el vestido de tapete, es un Upcycling de una colcha de ganchillo y neopreno azul.

El diseñador define su estilo como “crudo”, no desde una perspectiva fría y distante sino, dando luz a la belleza oculta de lo sombrío y confuso que nos rodea. Su trabajo cuidado y de concepto fuerte, tiene un objetivo centrado en la invitación a la reflexión, a la contextualización de el por qué de cada diseño, línea o estampado.

Desde que comencé en enero este proyecto he querido que mi primera colección hablara de mí, de quién soy; de dónde vengo y de lo que he logrado gracias a la moda”. “Elefantes” tiene un argot humilde, pero con un final más espectacular y brillante.

El video promocional es un salto digital de la sensación de euforia que transmiten los diseños y las texturas en la realidad del tacto. Con una colaboración especial del “El coleta” (@elcoletamo) un neokinki conectado a la esencia de la colección.

Por el momento, el futuro del diseñador madrileño está en Paris con un plan que dará de qué hablar. ¡Comienza la cuenta atrás!