READ IN: English

X-Girl marcó el estilo skater girl en la década de los 90, convirtiéndose en una firma de culto que ahora regresa a nuestro tiempo más de 20 años después.

X-Girl - Sophia Coppola and Kim Gordon, 1990s. Photo: Takashi Homma

Sophia Coppola and Kim Gordon, 1990s. Photo: Takashi Homma

X-Girl, creada en 1993 por Kim Gordon, el bajista de Sonic Youth, y la estilista Daisy von Furth, tuvo un recorrido breve pero intenso en el mundo de la moda. Marcó el estilo femenino de una subcultura de chicas que combinaban lo tomboy con el estilo francés de las protagonistas de las películas de Godard, con toques aniñados y siluetas que no cortaban la circulación.

Eran el anti-mainstream, una mezcla de estéticas propias de movimientos alternativos vigentes en la época. Elementos indie, punk o skate, rasgos que delataban las primeras manos que habían llevado esa ropa mostrados con orgullo, cortes que permitían deslizarte sobre el skate por la rampa del parking del centro comercial. X-Girl era como asaltar un armario que no es el tuyo, customizarlo y apropiarte de él.

X-Girl

La marca surgió como complemento a la firma X-Large, que estaba enfocada exclusivamente para chicos. Su creación supuso mucho más que expandir el público para llegar también a las chicas: se trató de un paso determinante en el movimiento de ruptura de la dominación masculina propia de la escena skate. Las patinadoras ya podían vestir con ropa de chica cuando quisieran, doblar las rodillas y levantar los brazos con prendas especialmente diseñadas para ellas, para sus movimientos y para su liberación. Sin tener que sufrir las licras y sin tener que robarle los pantalones a su hermano.

El primer desfile de moda de X-Girl ni siquiera fue un desfile al uso. Producido por Sofia Coppola y Spike Jonze, se trataba de un conjunto de bandas indie y modelos pisando fuerte por la calle del show de Marc Jacobs en Soho. Estaban los Beastie Boys, estaba Linda Evangelista, y estaba, por supuesto, Chloë Sevigny, la figura más representativa de X-Girl. Aprovechando todo el tráfico del programa de Marc Jacobs, se apropiaron del público con estilo guerrillero, sneakers de cordones, vestidos en “A” y camisetas con gráficos divertidos. El nombre de la marca ondeaba al viento pintado en una sábana blanca, pregonado por megáfonos a todo volumen, burlando los permisos que no tenían para montar el show.

X-girl SS17

El elitismo propio de la moda había sido aniquilado, todo era una fiesta en X-Girl. Un microcosmos noventero que mezclaba prendas de supermodelo con elementos propios de subculturas urbanas marginadas por el clasismo. Una marca para mujeres multidisciplinares, que no temen las etiquetas femeninas ni las masculinas, con independencia, ganas de jugar y ese je ne sais quois.

Pero cuatro años después, en 1998, una compañía japonesa compró la marca y la trasladó al país nipón. Desde entonces y hasta ahora, X-Girl ha estado disponible solo en Japón, razón por la cual las generaciones target de hoy día de la marca seguramente no hayan escuchado hablar de su legado, aunque sí hayan captado su herencia estética sin darse cuenta. Afortunadamente, X-Girl ha vuelto, y no ha perdido su esencia identitaria ni sus principios.

La firma mantiene sus patrones utilitaristas, proponiendo un atletismo arriesgado con prendas funcionales para moverte durante el día al aire libre o bailar en garitos llenos de graffitis de noche. X-Girl ha debutado con una línea diseñada en colaboración con Shaniqwa Jarvis, la fotógrafa detrás de campañas de marcas como Stussy o Nike Sportwear, y ahora acaba de lanzar su última campaña con DJ Amrit como modelo deambulando por Nueva York. Más que una tendencia, X-Girl es un estilo de vida y una declaración de intenciones.

La colección X-Girl SS19 ya está a la venta en su página web oficial y Dover Street Market.