READ IN: English

La semana pasada, LEV Festival celebró su decimotercera edición en Gijón. Este mismo año, en octubre, se expanderá hasta la capital para celebrarse por primera vez en Matadero de Madrid. Analizamos el festival desde dentro: esto es lo que vivimos y esto es lo que nos espera.

El LEV está muy lejos de pretender hacernos bailar y beber durante horas, de hacernos desfasar hasta olvidar lo vivido. Muy por encima de todo, en el LEV se prioriza la música, el arte visual y el éxtasis estético. La calidad sonora y la excelente elección de los espacios contribuyen a crear un imaginario armónico donde es imposible no dejarse llevar por una potenciación in extremis de nuestra sensibilidad artística.

La programación alterna los espectáculos audiovisuales de los que disfrutar sentado en el Teatro de la Laboral, los nocturnos bailando en la Nave y otros programas alternativos como exposiciones en distintos espacios o conciertos en el Jardín Botánico para despedir el evento. La variedad de artistas, conceptos y ambientes construyen un dualismo excelente que permite al público jugar con estados y sensaciones diferentes, siempre con la electrónica y la vanguardia como punto de anclaje.

LEV

Algunos artistas han destacado especialmente por la maestría espectacular con la que han coordinado sonido e imagen, con una carga conceptual admirable y con la habilidad de crear una atmósfera mágica. Caterina Barbieri (w/ Ruben Spini), Bliss Signal, Radioactive Man, Alex Augier & Alba G. Corral, Gazelle Twin, Iglooghost, Broken English Club o Robin Fox, entre otros, han sido algunos de los artistas más ovacionados. La performance de Colin Self y la despedida del festival a cargo de Yamila y Oliver Coates han sido otros de los puntos más fuertes de la programación, relajando las frecuencias altas y alterando positivamente las impresiones sensitivas del público.

Los espacios seleccionados en Gijón han propiciado ese carácter de sofisticación que envuelve todo el festival. Algo que difícilmente podrá repetirse en la primera edición en Madrid, ya que la capital dispone de un bagaje diferente que corre el riesgo de adoptar una expresión más masiva y menos alternativa. Lo que está claro es que será un despliegue de arte, vanguardia y electrónica que seguirá dejando al LEV muy lejos de ser considerado otro evento de música más.

Créditos de las fotografías: © @LEVfestival | Elena de la Puente