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Quizás el mundo de la moda es muy difícil de entender para algunos, pero no es mucho más complejo que la evolución social o el avance tecnológico, de hecho, las tres van al mismo ritmo y de la mano.

A medida que las tecnologías progresan y se perfeccionan la sociedad debe amoldarse a este cambio para formar parte de ella, y a su vez, poder crear otras nuevas y continuar. La moda simplemente sigue la estela que deja su recorrido, pero según han ido avanzando los tiempos la concepción y el significante de la moda se ha ido transformando.

Hace tan solo unas pocas décadas la moda servía para diferenciar grupos, la forma de vestir nos proporcionaba la necesidad social de pertenecer a una comunidad, una identidad de conjunto; los pijos, los punks, lo-life, los rockeros, los hippies…

Con el tiempo esta visualización ha cambiado, la fragmentación social ha provocado que la moda haya encontrado otros puntos de fuga, otras formas de manifestarse.

La sociedad ansia ser cada vez más libre. El individuo busca encontrar su sitio en el mundo siendo independiente, pero formando parte de algo mucho más grande que uno mismo, quiere expresarse y gritar “aquí estoy yo”, las nuevas tecnologías y la integración de la moda en ellas, ha dado ese apoyo, ese punto de partida para satisfacer las nuevas necesidades que van surgiendo con la evolución de la historia.

Las tendencias ya no sirven para seguirlas, sino que se han convertido en herramientas para encontrar nuestra propia identidad, ya no buscamos desesperadamente pertenecer a ningún grupo, ni seguir las reglas. Queremos ser independientes y expresar quienes somos, no solo con nuestros actos y pensamientos, sino también, con nuestra presencia, quizá pueda parecer un razonamiento superficial, pero no lo es, por ello vestimos de una manera o de otra, por esto, que puede parecer tan insignificante, descartamos ciertas prendas, ciertos colores… nos identificamos con lo que llevamos dice quienes somos con un lenguaje no verbal que puede percibirse a simple vista.

La forma de vestir que elegimos, nuestra moda personal, no necesita de eslóganes, ni bonitas tipografías, es entendida por todos, tanto para los que disfrutan con ella, como para los que creen que pasan de darle importancia.

La moda va mucho más allá y es compleja en su superficialidad.

La homogeneidad del pasado ha quedado atrás, lo novedoso y lo influyente, ahora, es lo diferente, todo aquello que rompe las reglas y se sale del dibujo, es todo aquello que nos plantea nuevas formas de mirar, pensar y crear.