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Las nuevas musas de la música latina se han convertido en algunas de las artistas más influyentes de la escena musical contemporánea. Hablemos de su poderosa imagen y trascendencia en el panorama.

Lo de asociar el género latino a lo marginal es algo que ya superamos hace unos años, cuando dejó de ser nicho para reivindicar su posición en el mainstream. Ahora, se coloca en el centro de la conversación, mezclándose con lo urbano, bebiendo de las subculturas latinoamericanas, tanto de su espíritu como de su estética.

En esta especie de renacer artístico, la bachata desencadena un baile colectivo, a ritmo de “Ateo” o “La Fama” de Rosalía, una de las cantantes con mayor repercusión a nivel global. La artista catalana, que acaba de protagonizar la portada de la revista Rolling Stone en español, empezó cautivándonos con su flamenco de “Los Ángeles”, hasta hacernos vibrar con Tokischa, mientras proyectaba un mensaje de liberación feminista.

En este imaginario, el reguetón se convierte en una religión que canalizan mujeres y activistas como Flaca con sus dj sets latinos, dejando atrás los prejuicios asociados y agitando la cultura patriarcal con el dembow, el dancehall y el perreo.

DECONSTRUYENDO LA ESCENA

Ante una industria aún representada por el hombre-blanco-cis-hetero, estas mujeres han ido escalando con su eclecticismo musical, con una voz y naturalidad que ha conectado directamente con el público. Algo de lo que Nathy Peluso ha sentado cátedra.

La cantante argentina, que entró en la lista Billboard de los 25 mejores álbumes latinos con «Calambre«, ha sido galardonada en los Latin Grammy de 2021 por “Mejor Álbum de Música Alternativa”. La “6 latin grammys nominata”, tal y como se autodefine en Instagram, acaba de ser nominada a un Grammy por “Best Latin Rock or Alternative Album”, junto a artistas como El Madrileño.

La «mafiosa» está cambiando las reglas del juego, de la mano y sororidad, de otras artistas como Becky G o Nicki Nicole, con las que comparte el tema “Pa mis Muchachas” en colaboración con Xtina. Christina Aguilera conecta a través de la canción con sus raíces ecuatorianas para “representar a las mujeres latinas, que son la fuerza de una familia, la columna vertebral”, junto a ese poderoso elenco de mujeres.

La música latina está resonando así ahora más que nunca, precisamente por voces como la de Nicki Nicole. La artista de 21 años originaria de Rosario, está encabezando las listas de éxitos a nivel mundial con temas como “Mamichula” o “Colocao”, posicionándose como una de las artistas femeninas con más impacto de la música argentina. Su último disco que habla del desamor, titulado “Parte de mí”, lo acaba de demostrar.

Para impulsar esa expansión de las mujeres en la música, vemos como los Billboard o los Latin Grammy han creado premios para subrayar el trabajo femenino, desde la creación a la producción musical. El año pasado, el Latin Grammy a «Mejor Disco» fue para la mexicana Natalia Lafourcade, otra de las aliadas que están deconstruyendo la industria.

INTERNACIONALIZANDO LOS SONIDOS LATINOS

Estas mujeres están experimentando con distintos géneros como el hip hop, la cumbia, el R&B o el trap latino, como la artista Cazzu, que ofrece una perspectiva feminista y abre paso a nuevas voces femeninas. La cantante argentina de música urbana consiguió escalar a lo alto de los charts con su tema “Loca” junto a Khea y Duki. A día de hoy ya es una de los grandes referentes latinas.

Camila Cabello ha sido otra de las músicas que está presidiendo el panorama a base de ritmos tropicales y referencias a su Cuba Natal. Evocando y celebrando el poder de sus raíces, la intérprete de “Don’t Go Yet” encumbra la cultura latina en general, y las mujeres en particular.

Yendry, desde su posición emergente, está surfeando asimismo la ola de la nueva generación de músicas latinas, mezclando sonidos que provienen desde la salsa o el merengue, hasta el pop o la electrónica. La cantante se ganó un merecido puesto en el club de Sony Music Latin, que habitan iconos como JLo.

Llegados a este punto, cabe decir que estaría bien dejar de devaluar el arte nacional cuando trasciende las fronteras y se convierte en pop. Apoyemos el talento de los artistas latinos, y no sólo de los blancos, también de los racializados a los que no se les da visibilidad.