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Laura Abad (@listedobjects) // Desde hace unos años, el tiempo que pasa entre que compro las prendas que tanto deseaba y las destierro al fondo del armario es cada vez más corto. Y parece que ese tiempo se reduce de manera exponencial. Podría tratarse de un caso aislado, pero veo cómo en mi círculo de amistades también se van acortando esos espacios entre nuevas adquisiciones. Sin embargo, no creo que este fenómeno esté ligado a la posible manipulación que ejercen las empresas sobre nuestros hábitos de compra, si no con la forma misma en la que la sociedad se está configurando.

Los progresos tecnológicos y sociales han abierto la puerta a la aceptación del amor propio como algo positivo y digno de ser compartido con todo el mundo; ya se ha escrito mucho sobre las ventajas e inconvenientes de las redes sociales pero lo que está claro es que provocan una especie de ansiedad colectiva por seguir el ritmo vertiginoso de los acontecimientos , una incertidumbre constante que define nuestras vidas.

Vida líquida, de Zygmunt Bauman, retrata a la perfección el estado de cambio constante en el que se encuentra la sociedad contemporánea. En Highxtar hemos hablado ya de cómo UN_CONCEPT se inspira en el principio filosófico del libro, que afirma que la mayor preocupación de nuestra vida social e individual es cómo prevenir que las cosas se queden fijas”.

Así, podríamos decir que estamos en una etapa de “moda líquida” que se manifiesta de forma clara debido a la naturaleza perecedera que la define. Siempre ha habido ciclos en los que se recuperan formas y estilos anteriores, pero ahora esos ciclos se suceden cada vez más rápido. En la última década hemos sido testigos de homenajes a los años 60,70,80 y 90. Ahora es el momento de que los 2000 llenen nuestros armarios con ropa que a algunos les costará aceptar porque aún no se han olvidado de ella.

Prepara tus jeans de tiro bajo -muy bajo-, pero no les cojas demasiado cariño, porque ahora librarse de las cosas cobra prioridad sobre adquirirlas.