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El gigante dormía, hasta ahora. La moda se ha convertido en una cuestión trascendental en la cultura china y shangaiana gracias a la liberalización y la evolución de un país muy conservador y aferrado a sus creencias comunistas. La influencia occidental crece deprisa en el país más poblado del mundo por lo que ¿qué les depara el futuro?

SHANGHAI FASHION

Durante muchas décadas, una de las naciones más grandes del mundo – la cual aglutina a una sexta parte de la población mundial – vivía sumida en la oscuridad, presa de una sociedad en la que estaba prohibido hasta discrepar de los pensamientos políticos del gobierno, donde el comunismo se asentó como en ningún otro lugar y donde incluso salir del país se antojaba imposible. Este cúmulo de circunstancias minaron la creatividad durante mucho tiempo. Afortunadamente los tiempos han cambiado y Shanghai, y China en general, se han convertido en el objetivo principal de cualquiera que pretenda exportar cualquier cosa.

La industria de la moda no es ajena a este nuevo panorama y ha puesto todo el foco en el gigante asiático y su creciente interés en los diseñadores europeos durante la última década. Este aperturismo a beneficiado sin duda las nuevas generaciones del país del sol naciente, proporcionándoles la posibilidad de formarse fuera de sus fronteras, adquirir experiencia profesional en importantes compañías occidentales y trayendo todo eso de vuelta a su tierra natal. Esta mentalidad de preservar el crecimiento del país y hacerse con las mentes más brillantes de cada campo ha dado como resultado un crecimiento anual en el número de billonarios chinos totalmente inusitado. Cuanto más rico es un país, más atractivo se vuelve para el resto del planeta. Si no que se lo pregunten a Chanel, Prada or Louis Vuitton

SHANGHAI FASHION

Es bastante común ver estos días a multitud de modelos de origen chino en las principales Fashion Weeks, los diseñadores del gigante asiático se diseminan por todo el mundo y desfilan sus diseños en NY, Londres o Shanghai y los fashionistas más exquisitos ya tienen sus nombres incluidos entre sus firmas de cabecera. Pero no es todo alta costura y moda de altos vuelos, además de diseñadores como Guo Pei o Ximon Lee, su impacto en la escena street y el universo sneaker es innegable gracias a firmas como la del ex-atleta olímpico Li-Ning o la originaria de Shenzhen ROARINGWILDSu relevancia en la cultura urbana va más allá de sus fronteras, aportando frescura, piezas de excelsa ejecución y una paleta nunca vista de propuestas diferentes a las de Europa o Estados Unidos.

Todo este movimiento llegado de China y Shanghai para el mundo está repercutiendo en la forma en la que las principales firmas de la industria están desarrollando sus políticas de expansión, terminando en un paradigma de “del mundo para China y Shanghai” que ha provocado que esta importante región asiática es a día de hoy una parada necesaria en el calendario y un punto clave en el que promocionar tu compañía si quieres estar en el mapa.

Ya en 2015, uno de los eventos culturales y de la moda a nivel global más trascendentes puso sus ojos en China como tema central. La MET Gala celebró su emblemática noche bajo el título “China: Through the looking glass”, lo cual implicaba que todos los invitados por Anna Wintour debían acudir respetando los preceptos de la tradición china y asimilando su cultura ancestral en sus vestimentas. Sí, ese fue el día que Rihanna llevó el descomunal vestido amarillo de Guo Pei que se convirtió en una fábrica de memes.

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“El nuevo estilo de Shanghai no se limita a la moda en Shanghai e incluye todas las regiones colindantes que han abrazado los valores de la moda shangaiana, que son la inclusión, la apertura, la innovación y el espíritu comercial,”dijo Liu Xiaogang, profesor de la escuela de arte y diseño de la Donghua University.

Shanghai se ha convertido en el escenario principal de una industria que comenzó en el Río Yangtze allá por 1840. La llegada de ciudadanos de todo el mundo a Shanghai hicieron de esta localidad una vergel de culturas y estéticas que dieron forma a la identidad local, yendo un paso por delante del resto de regiones de China. Las prendas occidentales ganaron enorme popularidad e, incluso las piezas más excéntricas tuvieron cabida en este acaudalado rincón de China. Los trajes tradicionales Zhongshan nunca desaparecieron mientras las tendencias globales conquistaban Shanghai cada año. Los preceptos de su cultura inclusiva, abierta de mente e innovadora hicieron de esta región un enclave comercial fundamental, no solo para la industria de la moda, sino para cualquiera que deseara hacer negocios de la índole que sea.

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En 1995 se celebró el primer Shanghai International Fashion Culture Festival que incluía competiciones, exhibiciones y forums en torno la imparable escena de la moda. En 2020 celebrarán su 25 aniversario. Desde 2001, la ciudad de Shanghai empezó a celebrar su propia Fashion Week, logrando que con el paso de los años se pusiera el foco en ella. Por otra parte, es curioso que 18 años después su fundación, su evolución ha sido escasa. En una comunidad tecnológicamente tan avanzada es llamativo este estancamiento, más aún cuando pretenden adelantar a las citas europeas. Si alguien tiene todo lo necesario para liderar el cambio en el formato actual, es Shanghai.

Mientras China siga siendo el principal foco comercial, las firmas tienen que estar muy atentos a sus tradiciones y cultura, así como involucrarse con el propio país como están haciendo recientemente, celebrando en él desfiles y presentaciones. Dolce&Gabanna – y no es la primera vea – ha sufrido las consecuencias de su falta de empatía con esta civilización milenaria cuando se les ocurrió mofarse del uso de los palillos usándolos para comer pizza. Una serie de vídeos que ridiculizaban a la comunidad china acabaron en multitud de boicots en sus tiendas en China y derivó en la cancelación a última hora de su show en Shanghai tras una enorme presión en redes sociales. Multitud de celebs del gigante asiático expresaron públicamente su enfado y las ventas de la casa italiana se desplomaron de manera dramática. Domenico fue pillado tiempo atrás diciendo de China que era “un país de mierda” también, por lo que su historial de desprecio a esta comunidad es importante. No muerdas la mano que te da de comer…

Shanghai está aún definiéndose y buscando la identidad con la que hacerse un hueco en la industria de la moda. Lo que es innegable es su impacto y que el mundo espera su asentamiento en el mundillo.