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Vivimos en un mundo en el que colección cápsula, lanzamiento exclusivo o edición limitada son palabras que usamos frecuentemente en nuestro vocabulario de la moda. Da la sensación de que todo está vinculado a una fecha límite, a quedarse anticuado, a terminar en un trastero porque no está de moda. Todo se expone, se desvela, se hace preventa o se le aplica la estrategia comercial que corresponda para generar la expectación que rodea a firmas y productos en estos días. A Goyard se la suda toda esa vaina.

Del mismo modo que Louis Vuitton comenzó como un humilde malletier fabricando baúles personalizados para sus clientes de la aristocracia, Goyard (@goyardofficial) hizo lo mismo unos años antes. Nacido en 1792 como Maison Martin, Pierre-François Martin comenzó ofreciendo un servicio de paquetería en el que desarrolló diferentes técnicas de doblado y empaquetado de flores, muebles, vestidos y sombreros. Su maestría no era en los contenedores, si no en el contenido de los baúles y cajas de viaje. Su prestigio creció tanto que las clases más altas de la sociedad francesa lo tomaron como referente, al punto de que se convirtió en proveedor oficial de María Carolina de Borbón-Dos Sicilias, Duquesa de Berry.

Es curioso como Maison Martin y Louis Vuitton vivieron historias ciertamente paralelas en sus inicios. Cuando por fin se estableció en París, la primera tienda de Vuitton se abrió en 1854 en Rue Neuve des Capucines. En 1834, Maison Martin trasladó la que era también su primera localización de esa misma calle a Rue Saint Honore, donde aún permanece hoy, en el que posiblemente sea la zona más lujosa de París, en la que comparte barrio con Chanel, Moncler o Stella McCartney.

GOYARD HISTORY

El escritorio portátil de Arthur Conan Doyle oculto en un baúl de Goyard.

Tras el éxito de su nueva ubicación, Martin le dio su negocio como dote a su yerno Louis-Henri Morel cuando se casó con Pauline, una joven pupila bajo la custodia de Pierre-François. Cuando empezó a dirigir su nueva compañía de maletas, un joven François Goyard apareció y fue contratado como aprendiz bajo la tutela de Martin y Morel. La repentina muerte de este último llevó a Goyard a hacerse cargo del negocio y, durante los siguientes 32 años, llevó la empresa a otro nivel. Tras cinco generaciones de Goyards, Jean Michel Signoles adquirió la compañía en 1988. Había fundado en los 80 la famosa firma infantil Chipie, cuya política pet-friendly le hacía el link perfecto con Goyard, que fueron pioneros en el diseño de accesorios de lujo para mascotas allá por el sigo XIX. El principal objetivo de Signoles fue la internacionalización de la casa parisina, objetivo que parece más que alcanzado por el emprendedor francés.

El revolucionario Goyardine – una lona diseñada  en tres capas en las que se mezclan lino y algodón con una resina que lo hace impermeable y da el aspecto de la piel – alcanzó una dimensión global tras la Expo Mundial de 1900 celebrada en París, alzándose con la medalla de bronce. Ocho años más tarde, en la Exposición Franco-Británica de Londres, Edmond logró la medalla de oro en una competición mano a mano con nada menos que Louis Vuitton. Ese evento lanzó al estrellato a la firma y les dio acceso a los clientes más prestigiosos.

En 2019, la firma de lujo de accesorios y bolsos conquistó a todo aquel con un interés en la exclusividad. Desde Kanye West a Kate Moss, Anne Wintour o cualquier mamá forrada del Upper East Side neoyorquino, Goyard tiene un lugar especial en los armarios de sus bolsos. Artesanía al más alto nivel y personalización al detalle es lo que hizo que la compañía malletier gala tuviera un nombre reconocido, yendo siempre un paso más allá y siendo un adelantado a su tiempo desde su fundación.

GOYARD HISTORY

Signoles le dio un pequeño giro a la casa Goyard ofreciendo hasta once colores diferentes de su deseado chevron.

Y toda esta gloria sin apenas dar bombo a un logo, porque su famoso chevron es considerado un patrón, inspirado en el pasado del padre de Goyard como transportista de troncos y los amontonamientos de estos en el río Sena. Básicamente, su trabajo era el de llevar leña a París empleando el río como propulsor de los troncos hasta su llegada a la capital francesa.

Con clientes tan emblemáticos como Pablo Picasso, la Princesa Aga Khan, Mrs. Pompidou, Jacques Cartier, los Grimaldi, los Romanov, Cristóbal Balenciaga, Jeanne Lanvin o la familia Rockefeller, entre muchísimos otros, el misterio alrededor de Goyard permanece intacto como la verdadera identidad de la Gioconda.

Permanecen como una maison muy reservada y discreta en la que su joya de la corona es el bolso Saint Louis PM, ansiado de forma masiva. Diseñado en lona resistente al agua (como los clásicos de LV), presenta la silueta de un shopping bag clásico, convirtiéndose en un básico de aquellos amantes de la moda de lujo. Aunque pueda sonar disparatado, Goyard es una compañía absolutamente offline. No tienen tienda virtual y la única forma de lograr hacerse con uno de sus diseños es a través de sus tiendas físicas por todo el mundo, siendo Paris y Londres sus únicas localizaciones en Europa. Su política con la experiencia en tienda dicta que en el interior de estas solo habrá las mismas personas que empleados haya más uno. Por lo que si hubiera tres personas trabajando, sólo podrían acceder a esta cuatro personas. La exquisitez a la máxima potencia.

Desde sus inicios, Martin ofreció a sus clientes la posibilidad de que se pintaran a mano sus iniciales o cualquier elemento que los identificara. Puedes diseñarlo online, pero tendrás que ir a una de sus tiendas para recogerla tras las cuatro semanas que toma el proceso de traer tu bolso a la vida.

Goyard no diseña ropa ni gafas ni zapatillas, comenzaron como malletiers y así seguirán hasta el fin de los tiempos. Goyard es el lujo real. La maison parisina no tiene Director Creativo, Signoles se empapó de los archivos de la firma para rescatar los bolsos de mano y contrató a un ex empleado de Chloe’s como consultor. A diferencia del resto de casas de moda no pierden la cabeza por los followers ni los photocalls o las campañas de marketing estridentes, generando ese halo de misterio que les ha funcionado mejor que el abusivo hype que sufre la industria en la actualidad.

Hoy en día, Goyard se ha alzado como firma de culto, despertando el interés de los más jóvenes, que ya desean hacerse con algún artículo de la firma, en parte gracias a la exposición de medios de absoluta tendencia. El caso más popular fue el de la portada del Número 19 de Hypebeast Magazine en el que se ofrecía la posibilidad de elegir entre tres colores diferentes del legendario chevron impreso en la portada. Se convirtió en objeto de coleccionista al instante.

Pierre-François Martin empezó su idea con el objetivo de solucionar los problemas de paquetería de la época.

Goyard ha empaquetado el lujo de verdad en los bolsos más deseados del mercado.