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De tanto en tanto un destello de singularidad o caos brilla en la industria de la moda. Su objetivo suele ser romper con lo establecido y abrir las miras un poco para que otros tengan su oportunidad en un mundo tan cruel y competitivo. VETEMENTS llegó y tiró la puerta abajo para los amantes del streetwear y elevó la fórmula a un escenario de exageración donde Demna Gvasalia, su fundador, pudo sentir aquello que cantaba Tupac allá por el 96 en “All eyes on me”. Hace unas semanas sabíamos que el diseñador georgiano dejaba su firma. BYETEMENTS se hizo real.

BYETEMENTS

VETEMENTS es una claro caso de “lo amas o lo odias”. Sus propuestas entraron en estampida en la industria de la moda con un mensaje de transformación y conceptualización de las cosas más comunes. Donde veíamos merchandising, Demna vio lujo urbano. Donde nosotros vimos un repartidor llevando paquetes, él vio una asociación exclusiva. Donde vimos un drive-through, el director creativo de Balenciaga vio una localización para Fashion Week.

Demna siempre quiso que VETEMENTS (@vetements_official) fuera un colectivo de creativos en el que mentes brillantes pudieran plasmar sus ideas  en la moda de la manera más artística posible. Inspirado por la manera en la que Margiela trabajaba, fue su mantra cuando decidió fundar su firma tras sus productivas experiencias en Louis Vuitton junto a Ghesquiere y Marc Jacobs. Finalmente, tuvo que desistir en su idea del anonimato cuando le fue encargada la dirección creativa de Balenciaga.

BYETEMENTS

El viaje del diseñador georgiano por el universo de la moda ha estado plagado de popularidad y rechazo a partes iguales. Algunos entendieron su reinterpretación de los básicos con un enfoque millennial y trayendo la cultura del meme como estrategia de diseño por primera vez. Otros sin embargo creyeron que se estaba riendo de todos nosotros con sus sudaderas y camisetas de precios excesivos y cortes inexplicables como absurda política creativa. Que hablen, no hay publicidad mala.

Sus incursiones en la Paris Fashion Week han sido un absoluto éxito en términos de debate. Su devoción por el utilitarismo, los gráficos y las prendas de inspiración post-soviética, la influencia de la cultura popular e internet y los clásicos del paradigma callejero han estado muy presentes en cada colección presentada por Gvasalia y compañía. Su concepto de fashion show es tan de bajo perfil que tornaron en experiencias únicas para sus asistentes. Desfiló sus diseños en un centro comercial entre las tiendas de las otras firmas en SS17 y tomó un McDonalds de Campos Elíseos este año. Son algunos ejemplos de lo lejos que estaba dispuesto a llegar VETEMENTS con tal de conquistar el normcore más exclusivo.

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El asentamiento de las hoodies y los puffers oversized fueron cosa suya. La llegada de las chunky sneakers, vía Balenciaga, fue cosa suya. El resurgir del merchandising a través de camisetas de perfil lujo fue cosa suya. La exageración en la construcción y desarrollo de la ropa más normal fue cosa suya. Y así podríamos estar dos días.

Pero no todo iba a ser gloria y brillantez. VETEMENTS ha estado en el foco de los amantes de las ideas tradicionales de lo que debería ser la moda, los pensamientos de archivo sobre el lujo, aquellos que están enamorados de los cortes y firmas clásicos. Mucha gente no entendió que se atreviera a vender un puta camiseta de DHL por 200€. Parecía un chiste de mal gusto. Aún hay muchos confusos por el aspecto extremo en algunos de sus diseños. Muchos aún no saben si sus creaciones son serias o basura deportiva con un precio desorbitado. ¿Es siquiera real?

BYEMENTS

“Empecé VETEMENTS porque estaba aburrido de la moda existente y, contra todo pronóstico, cambió radicalmente después de que apareciera VETEMENTS, abriendo la puerta a muchos otros. Por ello siento que he cumplido con mi misión como conceptualista e innovador del diseño en esta firma excepcional, logrando que VETEMENTS haya madurado como comapañía, pudiendo evolucionar su herencia creativa e iniciar un nuevo capítulo por sí misma.”

La realidad es que ,tras el enorme ruido generado por VETEMENTS en sus primeros dos años, – teniendo entre sus seguidores a Kanye West, Travis Scott, Rihanna, Celine Dion y la mitad de los jugadores de la NBA, logrando que vistieran cualquier cosa que diseñara – extendiendo el efecto hacia el renacer de Balenciaga, la firma colapsó. Colapsó en ventas, relevancia e impacto en la escena del diseño. El efecto meme se diluyó. La frescura desapareció. Las colaboraciones con Champion, Tommy Hilfiger, Umbro y mil más fueron inútiles en ese momento. Cualquier tienda online que vendía sus productos tuvo que sacarlos rebajados en torno a un 60-70%. Ya nadie estaba dispuesto a soltar mil pavos por una sudadera de VETEMENTS. Esta broma ya no hacía gracia.

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El mercado es voraz y la gente demanda algo nuevo cada maldito día. Ser una marca rompedora ya no es suficiente. El efecto del Robin Hood inverso desapareció. Aquello de “ropa de pobre fabricada para los ricos” llegó a su fin. ¿Dos años son suficientes para medir la injerencia de un proyecto en la industria? VETEMENTS lo logró.

Dos años para demostrar que Demna estaba en lo cierto. Dos años para ganarse el respeto y el prestigio entre las firmas centenarias en PFW. Dos años para divulgar el lenguaje del streetwear por todo el mundo. Dos años para forzar a las firmas fundadoras de la industria a diseñar hoodies, calcetines y camisetas. Dos años para hacer que Balenciaga sea importante de nuevo gracias a la influencia de VETEMENTS. Dos años para reírse de todo en uno de los negocios más rígidos. Dos años para prepararnos para otros dos más de decadencia e insignificancia. Cuatro años que terminaron con Demna abandonando el proyecto que lo elevó a los altares de la moda.

La fórmula dejó de funcionar. Pero el mayor problema para Demna no es VETEMENTS. No hay cojones de distinguir entre lo que hace para Balenciaga y para su propia firma. Es difícil  decir si una pieza es parte de la colección de VETEMENTS SS16 o si lo es de Balenciaga SS20. El mensaje no deja duda: La creatividad de Demna es muy limitada. Por supuesto que hay que agradecerle que luchara por elevar el feísmo y lo convirtiera en una tendencia que ha atrapado a todas las firmas y se mantiene fuerte a día de hoy. Las chunky sneakers resucitaron gracias a él también y ahora los básicos están de tendencia como nunca antes. Pero para alguien que viene de la Amberes Royal Academy of Fine Arts y que posee semejante pasado profesional, las expectativas están por las nubes.

BYETEMENTS

Aunque VETEMENTS aterrizó en un momento muy oportuno para la industria de la moda, tomó muy poco tiempo saber que no duraría demasiado. Los recursos artísticos aplicados en cada colección son muy similares a los anteriores siempre. El interés de los clientes descendió de manera dramática, pasando de ser una firma de lujo elegida por las celebs a ser carne de outlet en apenas un año. El propio Demna boicoteó su marca, ofreciendo casi los mismos diseños en Balenciaga pero con mejores materiales y un precio inferior. Esto provocó que todo el mundo fuera de la V a la B.

Los expertos dicen que, desde el punto de vista del retail, VETEMENTS está muerta. ¿Sufrirá Balenciaga (@balenciaga) el efecto Gvasalia? ¿Debería el diseñador residente en Zurich dar un volantazo a su imaginario antes de hundir a una firma legendaria como Balenciaga? Ahora todo lo que gira en torno a Demna genera ciertas dudas y los peces gordos de la moda esperan una reacción del georgiano tras dejar su firma. ¿Estará capacitado? Pues no es el único en esta situacióin. Virgil Abloh está impregnando Louis Vuitton con el imaginario de Off-White, Raf Simons vio como Calvin Klein le absorbió gran parte de su energía creativa y las colecciones de firma de JW Anderson están perdiendo fuerza en favor de las que hace para LOEWE. Por mencionar a algunos.

Demna dijo BYETEMENTS. Esperamos que no esté camino de BYELENCIAGA también.