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La influencia de Kanye West en la historia reciente de la moda es innegable. El legado que deja a una generación de diseñadores y a varias generaciones de consumidores será objeto de estudio y descubrirá a muchos que incluso lo odian que han estado vistiendo como él dictaba y no lo sabían. Hagamos recap…

KANYE WEST FASHION LEGACY

Podríamos empezar por la erupción de un luxury streetwear en fase beta y el asentamiento del minimalismo y las referencias al workwear de sus primeras colecciones de Yeezy. La profundidad del mensaje de Kanye nos llevaría a analizar sus tweets de los últimos 8-10 años, pero posiblemente ese trabajo de análisis y descifrado onírico acabaría con las neuronas de muchos de nosotros.

Las redes creativas de West se extienden hasta extremos que la mayoría desconocen. Como si de una abeja que poliniza la industria se tratase, Ye ha logrado desde la sombra cambiar el escenario para siempre.

De debajo de sus alas han salido los diseñadores y creativos más influyentes de la actualidad y los que han configurado una nueva visión de un universo que, hasta entonces, estaba anquilosado y atrapado en la mentalidad de un puñado de señores mayores (los Armani, Lagerfeld, Donatella, Pierpaolo, Galliano…) Si bien fueron fundadores de la industria o revolucionarios de una época, no lograban conectar con el nuevo sistema de consumo impuesto por los gigantes del retail y la fast fashion.

KANYE WEST FASHION LEGACY

La juventud que alumbraba a inicios de los 90 y la posterior de los 2000 tenían sed de cambios y un poco de meneo. La llegada de Internet reventó los cimientos de este mundillo anteriormente reservado a unos pocos.

Volviendo a Kanye, debemos recordar que la primera colaboración en materia sneaker que hizo Louis Vuitton fue con él en 2009. Las ahora tan cotizadas Jaspers (en alusión a su amigo y estilista Ibn Jasper) y las Don lo colocaron como el primer creativo negro en trabajar con la maison parisina. En 2018 llegaría su pupilo Virgil para dirigirla.

Era 2009 y Ye tenía bajo su tutela a Virgil Abloh, Heron Preston, Matthew M Williams, Chicago Don C… Nadie olvidará aquella casi cómica instantánea en Paris Fashion Week posando antes de entrar al show de Commes des Garçons. Aquel viaje a la capital gala cambió la forma de entender el ecosistema del mundo de la moda para siempre.

Tras asistir a dicho desfile, descubrieron que faltaba algo en ese circo de las semanas de la moda. Aunque hoy nos parezca impensable, eso de posar en la entrada de un desfile luciendo outfit no existía, ese elemento hoy fundamental que inunda nuestros feeds de IG no tenía lugar en la era pre-influencers. La llegada de estos chavales de Chicago ataviados con piezas tan extravagantes como icónicas estaban dispuestos a desmontarlo todo.

KANYE WEST FASHION LEGACY

Como decía antes, Kanye West dio de mamar a algunos de los diseñadores más rompedores del panorama actual y, sin lugar a dudas, fue el ariete que tiró abajo los portones del sector a los creativos de color que hasta la fecha vivían al margen de este club tan “selecto”. En su órbita estaban, entre otros, el ya consabido Virgil Abloh haciendo las veces de director artístico en los días de “Watch the Throne”. Tras el experimento de PYREX VISION a la cual Kanye se encargó de dar visibilidad, el de Rockford fundaría Off-White y cogería las riendas de la sección masculina de Louis Vuitton como es público y notorio.

Asistiendo a Abloh estaba Samuel Ross, que posteriormente fundaría la cotizada A-COLD-WALL. También fue director artístico de Kanye un por entonces desconocido Heron Preston. Ya todos sabemos de su firma homónima. Curiosamente Virgil y él tienen sus compañías bajo el paraguas del conglomerado milanés New Guards Group, ahora propiedad de Farfetch.

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Por otra parte, el ahora mundialmente conocido y aclamado Matthew M.Williams también estuvo bajo el influjo del rapero y diseñador americano. En su caso, el hombre detrás de la muy respetada ALYX formaba parte de DONDA, la agencia creativa que desarrolló West en homenaje a su madre de mismo nombre.

Otro que surgió de esa famosa crew que pisó París en 2009 fue Chicago Don C (@chicagodonc). El hoy rockstar de la moda y responsable de la firma JustDon, se unió a Virgil para montar RSVP Gallery (@rsvpgallery). Con filiales en su tierra natal y Los Ángeles, este espacio es uno de los retailers más prestigiosos del panorama artístico, sneaker y streetwear del mundo.

Muy atrás quedan los días en los que Kanye y Virgil hacían prácticas en Fendi. Sí, prácticas, a lo becario universitario. Esa época les sirvió para entender que la estructura de la industria estaba mal planteada. El cambio evolutivo en estos años no se le escapa a nadie.

KANYE WEST FASHION LEGACY

Otro hito que cambió la forma en que veíamos la figura del diseñador de moda fue el lanzamiento del álbum conjunto con Jay Z y la posterior gira. Era 2011 y Riccardo Tisci, ahora en Burberry, comandaba la casa francesa Givenchy. El italiano se encargó de la parte artística de dicho proyecto y de los visuales, que recibieron tremenda aclamación por parte de insiders y público. La portada de “Watch the Throne” es historia del hip-hop.

Más allá de su labor en la parte musical del trabajo, Tisci (@riccardotisci17) diseñó unas camisetas de la gira bajo el sello que dirigía entonces. El repunte de popularidad de Givenchy fue incalculable y Riccardo dejó de ser un desconocido para el gran público. El merch de la gira y los estilismos de Hova y Ye aún hoy perduran en nuestras retinas y son historia de la moda contemporánea. Eran los días de Kanye rockeando sus Nike Air Yeezy 2 NRG “Solar red”. Los días en que se plantó la semilla de la posterior demencia colectiva.

Esos días con los de Beaverton llegaron a su fin en 2013 por su negativa a dar royalties al de Chicago. Año y pico después, en 2015, su principal competidor, adidas, llamaría a la puerta de Yeezus para ofrecerle un proyecto integral. Los del trefoil y el autor de “Jesus is King” ya habían tenido un primer contacto en 2006 que finalmente no fructificó. Es curioso como, pasados los años, absolutamente TODOS los que en su día colaboraron con Kanye han acabado haciéndolo con Nike. Virgil, Heron, Samuel Ross, MMW, Don C e, incluso Ricardo Tisci, trabajaron con los de Oregon. Puede sonar romántico e ingenuo, pero de algún modo ha sido un homenaje de los pupilos de Knight y Bowerman a Ye a través de sus aprendices más célebres. Quizá ahora se arrepientan de no haberle dado esos royalties…

El 29 de Octubre de 2015 se presentaba “YEEZY SEASON 1”.  Esta fue la primera y última vez que los de Herzogenaurach desarrollarían una colección para YEEZY. Con esta alianza llegaría el cambio de paradigma en la adquisición de sneakers. El término “raffle” comenzaría a ser parte crucial del vocabulario de los nuevos sneakerheads y, sobre todo, de los resellers.

La condición limitada de estos lanzamientos, que se iniciaron con el release el 02/15 de las Yeezy Boost 750 “Light Brown” provocó el colapso de la demanda. Estas high-tops construidas en suede y con la famosa tecnología Boost de adidas en su suela representan el inicio de la locura actual en torno a casi cualquier release. En su caso, sólo salieron a la venta 9000 pares en la ciudad de NY a través de la app de la firma. Se agotaron en 10 minutos. Posteriormente se sucedieron nuevos colorways  y mejoras en los materiales.

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Tras despertar a las hordas millennials con esta silueta, el cataclismo del sistema llegó con el lanzamiento de las 350 en Junio del mismo año. La primera versión de éstas y sus colorways iniciales sentaron las bases del hype desmesurado que vive el universo sneaker en la actualidad.

Es sabido por todos el impacto que tiene la aprobación de Kanye West en cualquier bien o servicio. Si el merch de su Yeezus Tour se convirtió en pieza casi de museo, sus Yeezy Boost van camino de lo mismo. Si Ye es cazado comprando pollo frito en determinada cadena, es más que probable que esa compañía sea repentinamente foco de atención de todos sus fans e incluso de sus detractores. Ye approved.

Volviendo a las 350 Boost, su lanzamiento significó la activación de un mercado secundario hasta entonces anestesiado. Su principal actividad era la de la reventa de zapatillas icónicas, samples, siluetas vintage y rarezas. La llegada de adidas y Yeezy desmontó esa cultura reservada para unos pocos y la hizo mainstream. Las limitadas unidades disponibles de las primeras zapatillas diseñadas por el artista de Chicago y su ya comentada influencia en el mercado y en varias generaciones que ya le veneraban por sus versos reventaron el sistema. Hubo gente que pagó 11000$ por las 750 cuyo precio retail era de 350$. Las “Turtledove” y las “Black pirate” aún hoy se venden por miles de dólares, siendo el máximo hasta la fecha de 7700$ por las primeras, cuando su valor original son 200$.

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La ansiedad por las sneakers de Yeezy no se trasladó a las prendas de sus colecciones. Pocos diseños han logrado la aclamación necesaria para colgar el cartel de “sold out”. Algunas piezas de la colección de adidas Calabasas sí lo lograron, principalmente por sus precios accesibles.

Esta nueva configuración del consumo de elementos limitados sirvió de cambio de sentido para la concepción que había hasta entonces del lujo. El lujo pasó a ser tener unas Yeezy 350 Boost y no una prenda de Gucci, Prada o Margiela. La escasa accesibilidad es la nueva exclusividad, los compradores desean una cantidad reducida por encima de la calidad más exquisita. Otro referente de este fenómeno es Supreme, que pasó de firma de culto para skaters y algunos amantes del streetwear a convertirse en una pandemia global en la que cayó todo millennial vivo y todo aquel que vio oportunidad de negocio en ello. Recalcar que toda esta movida no habría sido posible sin la escandalosa necesidad de ser el más hypebeast provocada por Instagram. La red social fue la chispa que provocó semejante incendio que aún perdura y que no hay visos de que vaya a apagarse pronto.

KANYE WEST FASHION LEGACY

Empresas hoy multimillonarias como stockX nacieron fruto de esa necesidad de encontrar las últimas Yeezy al precio que fuera para postearlas en IG y conseguir un puñado de likes. ¿Qué mejor manera de irse a la cama con el estómago lleno de ego? Lo mejor es que Kanye no tiene cuenta activa en dicha red social y ha conseguido, sin participar de ella, que legiones de fans creen perfiles en los que difundir toda la información relativa al diseñador y artista. Yeezy Mafia (@yeezymafia) se ha erigido como cuenta pseudo oficial de todo lo relativo a Kanye West. Sus 2,7 millones de seguidores disfrutan de la mejor y más fiable información en torno a lo que hace y produce el autor de “Gold Digger”. No hay un ejemplo igual en Instagram.

Los lanzamientos de las 500, 350 v2, 950, 700, 700 v2, 380 y QNTM recientemente no despertaron la demencia de las primeras 350, pero en la mayoría de los caso se agotaron en apenas minutos y algunos de ellos alcanzaron precios en reventa bastante considerables. Actualmente YEEZY copa el 15% del mercado resale, por el 80 que acapara Nike. Hasta la llegada de la línea de Kanye, los de Oregon aglutinaban el 96%. Siempre hablando de datos publicados por stockX.

Es tal el deseo que despierta lo que hace Kanye que el típico niño pijo madrileño ha pasado de llevar náuticos Callaghan y Dockers a calzarse unas Yeezy con el chándal de Calabasas. Aunque sólo sea por seguir al rebaño como de costumbre, el cambio les ha merecido la pena.

Volviendo al inicio del artículo, la influencia de Kanye ha dado la vuelta al mercado tal y como lo conocíamos y ha logrado que tanto los que lo aman como los que lo odian bailen a su son. Independientemente de que sea con las prendas de su firma o con otras “inspiradas” en éstas, la globalización de su estética es un hecho. Él no inventó nada, simplemente logró que todos le siguieran. Las paletas neutras, los cortes oversized, la implementación de prendas y calzado de inspiración militar y workwear, el layering, el desenfreno sneaker, la extinción del pitillo… Todo lo que ha tocado y vestido Ye lo estás llevando tú ahora mismo.

Si la industria de la moda no hubiera tenido a Kanye, lo tendría que haber inventado. Su papel catalizador ha sido fundamental para desarrollar el paradigma que impera en ella hoy. Sin Kanye no tendríamos Off-White (@off___white) ni el nuevo Louis Vuitton (@louisvuitton), ALYX (@alyxstudio) no sería el referente que es ni Matthew sería colaborador del Dior de Kim Jones. A-COLD-WALL (@acoldwall) no tendría la posición que tiene, así como Heron Preston (@heronpreston), que no habría colaborado con la NASA jamás. Incluso el propio Riccardo Tisci y Givenchy (@givenchyofficial) no habrían conseguido tal popularidad sin WTT y, por tanto, Tisci no estaría revolucionando Burberry actualmente. ¿Alguno sabe quién manda en la casa parisina ahora?

Las firmas de lujo no se habrían preocupado de hacer sneakers ni sus imaginarios habrían evolucionado como lo han hecho. Seguirían dándole vueltas a la sastrería clásica una y otra vez. Tampoco existiría el tan cotizado luxury streetwear, ir en chándal seguiría estando mal visto, no te habrías comprado unas hiking boots en la vida ni llevarías esa cadenita de oro que hoy no te quitas. Ese es el legado de Mr. West. Se lo debéis, pero no lo sabíais. Y a Kim Kardashian también. Sin su papel de embajadora de lo que ideaba su marido, igual la cosa hubiera sido diferente entre el sector femenino. Menudo tándem.

KANYE WEST FASHION LEGACY

El consumidor de firmas de alta gama y, sobre todo, los nuevos consumidores, demandaban este cambio que YEEZY inició. Os guste o no, todos querríamos ser Kanye.

Amas a Kanye más de lo que Kanye ama a Kanye.